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El oso cavernario
CRISTINA
AGUINAGA
En las primeras fases del proyecto se habló
de incluir en Mendukilo una reproducción
del oso de las cavernas que descubrió el
grupo Satorrak en 1998. Su exposición se
incluiría en los cursos de educación
ambiental que se proyectan para dirigirlos a los
centros escolares y otro tipo de colectivos. Sin
embargo el grupo de espeleólogos ha decidido
finalmente no instalarlo.
Lo que sí se mantendrá es la presentación
de las especies de troglobios que viven bajo la
sierra de Aralar, siempre en la oscuridad al carecer
de pigmentación y ojos. Estas especies
habitan en las simas de Aralar desde la época
de los dinosaurios y ahora se tratará de
explicarlas.
Además, en el entorno se va a adecuar
un pequeño itinerario botánico de
entre dos y tres kilómetros, en el que
se han colocado doce traviesas de ferrocarril
recuperadas. Este recorrido se ofertará
a los visitantes que tengan que esperar para entrar
a la cueva.
En el entorno, además del edificio de
acogida, se ha preparado un aparcamiento con capacidad
para 40 coches y tres autobuses, al que se llega
por una sinuosa pista en la que se han colocado
puntos de espera para cuando se crucen los vehículos.
«Se ha tratado de mantener la zona porque
las cuevas están enclavadas en un lugar
protegido (LIC), y por eso la pista es estrecha,
para mantener los árboles autóctonos
y en la casa de acogida, por ejemplo, no se puede
cocinar y se ha instalado una depuradora para
no verter nada al acuífero».
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