El Gobierno Vasco acordó ayer
declarar al País Vasco «zona libre»
de cultivos transgénicos destinados a
la alimentación humana o animal por considerar
que la introducción de los organismos
genéticamente modificados «amenazaría
no sólo la agrobiodiversidad, sino también
la apuesta por la calidad». No es la primera
vez que el Ejecutivo vasco se muestra contrario
a este tipo de cultivos, puesto que ya decretó
una moratoria de cinco años en la comercialización
de alimentos transgénicos, desmarcándose
de la postura del Gobierno español.
Hace años que organizaciones agrarias,
sindicales y sociales del País Vasco
se han mostrado favorables y han impulsado que
los municipios se declaren «libres de
transgénicos» ante las «incertidumbres
científicas» que hay sobre la seguridad
a largo plazo de los alimentos modificados genéticamente
y los efectos sobre el medio ambiente. Asimismo,
han hecho especial hincapié en destacar
las «dificultades» para plantar
cultivos transgénicos sin contaminar
los tradicionales, convencionales y ecológicos.
Medidas
Por todo ello, y a instancias de los departamentos
de Sanidad, Medio Ambiente, y Agricultura y
Pesca, el Ejecutivo autónomo se comprometió
ayer a establecer los mecanismos necesarios
para impedir la producción en Euskadi
de cultivos modificados genéticamente
destinados a la alimentación humana o
animal. Asimismo se compromete a establecer
normas específicas de coexistencia de
cultivos, siempre con el objetivo de otorgar
la máxima protección a los cultivos.
Otras de las medidas que se podrán en
marcha serán los sistemas de identificación
y control; el apoyo a la investigación
en biotecnología e ingeniería
genética y el impulso a la participación
en las acciones de la red de regiones europeas
que se declaran libres de cultivos transgénicos.
A la hora de decretar la zona libre de cultivos
transgénicos, el Ejecutivo vasco ha tenido
en cuenta que la agricultura vasca se caracteriza
por producciones pequeñas con altos costes,
debido fundamentalmente a las condiciones orográficas.
«La política agraria del País
Vasco ha perseguido, históricamente,
poner en valor las formas tradicionales de cultivo
a través de una estrategia de diferenciación
de productos de calidad», señalaron
desde el Ejecutivo vasco, tras recordar que
el volumen de cultivos modificados autorizados
crece de manera continuada. Puso de manifiesto
que no existen garantías suficientes
que aseguren que no va a haber contaminación
de los cultivos convencionales por los transgénicos,
por lo que el sector se ve «gravemente
amenazado».
En el acuerdo adoptado por el Gobierno Vasco
se pone de manifiesto que la autorización
de variedades transgénicas para su cultivo
en todo el Estado español corresponde
al Gobierno central. En ese contexto, el gabinete
de Ibarretxe ha creído necesario adoptar
«un compromiso firme a favor de proteger
un sector agroalimentario de calidad y de seguir
impulsando métodos de producción
y de cultivo tradicionales». España
es el único país de la UE que
cultiva productos transgénicos a gran
escala, muchos con carácter experimental,
que fueron autorizados en la anterior legislatura.