Diez días que conmueven
al mundo
Un grupo de revolucionarios profesionales
guiados por Lenin toma el poder en Rusia. En un período
brevísimo, el país evoluciona de un régimen
casi feudal al comunismo
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Lenin se dirige al pueblo tras el
triunfo de la Revolución. |
Al atardecer del 7 de noviembre de 1917 (25 de octubre
en el calendario local), la aristrocracia rusa escuchaba en un
teatro de Petrogrado al tenor Fedor Chaliapin, ajena a unos hechos
que habrían de marcar la historia del siglo XX. En la
ciudad apenas si se habían registrado pequeños
disturbios pese a que horas antes un grupo de agitadores profesionales
dirigido por Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, había tomado
el Palacio de Invierno. Con ese acto simbólico en el que
apenas hubo violencia el primer ministro Kerenski había
huido y el palacio estaba defendido sólo por unas decenas
de mujeres, inválidos de guerra y soldados motorizados
en bicicletas, se ponían los cimientos de la construcción
de un nuevo modelo de Estado.
En apenas ocho meses, Rusia había vivido la caída
del zar y del régimen cuasi-feudal que encarnaba y una
brevísima experiencia de algo parecido al liberalismo,
para convertirse en el primer país en acceder al comunismo.
Había razones suficientes para una revolución:
la participación en una guerra devastadora que el pueblo
no deseaba, la miseria generalizada, la falta de derechos políticos
algo de lo que los rusos apenas si tuvieron conocimiento
a partir de febrero de 1917, el descrédito de una
monarquía secular, la tiranía que los terratenientes
ejercían sobre los campesinos,...
La Revolución de Octubre triunfó con rapidez
y casi sin sangre, pero tuvo muchos problemas para consolidarse:
tras la paz de Brest-Litovsk, que permitió a Rusia salirse
de la Primera Guerra Mundial, el país vivió una
guerra civil alentada por las potencias extranjeras y como consecuencia
de todo ello una gravísima crisis económica.
A la muerte de Lenin (1924), el comunismo era ya un hecho
en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas,
aunque no se había conseguido exportar la revolución
a otros países. Casi la totalidad de la economía
dependía del Gobierno de Moscú, la oposición
política había desaparecido, la libertad de prensa
se había suprimido y la identificación entre el
Partido y el Estado era total. Lenin advirtió meses antes
de su fallecimiento sobre el peligro de que Stalin se convirtiera
en el hombre fuerte, pero su peso político era ya menor,
por la enfermedad que le había retirado de la política.
Guiado por una férrea dictadura del proletariado que
pronto fue sólo del Partido, la URSS se convirtió
pronto en una potencia y extendió su influencia de forma
decisiva tras la Segunda Guerra Mundial. No fue hasta los años
ochenta cuando el intento de Gorbachov de flexibilizar el sistema
e introducir reformas terminó por ser el detonante de
la caída del sistema.

Los Datos
Febrero de 1917: El zar renuncia y se instala en Rusia
un Gobierno liberal.
Abril: Lenin regresa en el 'vagón sellado' desde
Suiza.
Noviembre: Triunfa la Revolución.
Febrero de 1918: El decreto 'La Patria socialista está
en peligro' acaba con muchas libertades formales.
Enero de 1924: Muere Lenin. Stalin dispone ya de grandes
poderes.