La Primera Guerra Mundial cambia el mapa de Europa
La 'Gran Guerra' termina de un
plumazo con el sueño de la 'belle epoque' y sume al viejo
continente en una larga y trágica contienda sin precedentes
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GUERRA DE TRINCHERAS
Un soldado canadiense enciende el cigarrillo de un prisionero
alemán. |
Nunca antes en la historia habían combatido tantos
países ni se habían empleado armas tan letales
como en la Primera Guerra Mundial. Esta confrontación
sembró la destrucción y la miseria por toda Europa.
El atentado de Sarajevo del 28 de junio de 1914, en el que murieron
asesinados el archiduque Francisco Fernando, sucesor a la corona
de Austria-Hungría, y su mujer, fue el detonante del conflicto.
En ese momento, además, los problemas fronterizos, los
intereses económicos, la carrera armamentística,
el pangermanismo, las políticas de bloques y el revanchismo
de Francia encaminado a reconquistar Alsacia-Lorena propiciaron
el caldo de cultivo para la Gran Guerra.
Dos bandos se disputaron la hegemonía mundial: los imperios
centrales, austro-húngaro y alemán, de un lado,
y la alianza de Francia, Reino Unido y Rusia, de otro.
La Primera Guerra Mundial es el fruto de una lucha por el
reparto de poder en Europa y las colonias. Mientras, la moderna
técnica armamentística confirió a la guerra
su rostro más cruel con el uso del gas tóxico asfixiante
y de armas selectivas contra la población civil.
Además de los soldados caídos en los campos de
batalla, más de ocho millones, las principales víctimas
fueron los heridos (21,2 millones), los prisioneros (6,5 millones)
y los civiles que, de forma indirecta, sufrieron los efectos
de la guerra. Tras tres años de contienda, la extensión
del conflicto a otros continentes y países como estados
Unidos o Japón, los Aliados fueron los definitivos vencedores
y los que impusieron los diferentes tratados de paz. Con ellos
se puso fin formalmente a las hostilidades.
El coste de la guerra supuso un duro golpe para el imperio
británico que soportó casi el 30% del gasto total.
El tremendo coste humano perduró durante muchos años
en las mentes de los ciudadanos. Y las duras condiciones para
Alemania Keynes ya lo advirtió crearon el ambiente
para un nuevo conflicto.

Los Datos
Detonante: 28 de junio de 1914. Asesinato en Sarajevo
del archiduque Francisco Fernando, príncipe de Austria-Hungría,
y su esposa.
Participantes: Países de tres continentes. Los
Aliados formaron una coalición de 25 naciones. Las Potencias
centrales eran Alemania, Austria-Hungría, Turquía
y Bulgaria.
Muertos: Casi 10 millones, de ellos 8 millones de soldados.
Heridos: 21,2 millones.
Prisioneros de guerra: 6,5 millones.
Final de la guerra: Aunque el conflicto termina de
hecho en 1918, su fin oficial llega con la firma del Tratado
de Versalles, en junio de 1919.
Coste: El conflicto costó 200.000 millones de
dólares.

El Análisis
Antonio Rivera
Ha cobrado fortuna entre los historiadores
la idea de que nuestro siglo comenzó de verdad con la
Primera Gran Guerra y terminó con la caída del
Muro. Con aquella internacional conflagración fueron desapareciendo
las señas de identidad de la anterior centuria: un tiempo
gobernado desde las elites, un escenario en el que parecía
haber unos pocos personajes protagonistas y una invisible muchedumbre
a modo de paisaje. En las causas de aquel tremendo episodio encontramos
detalles de aquel 'personalismo histórico': los primos
Nicki y Willi y sus estados mayores jugaban a la guerra mientras
morían millones de soldados.
La guerra se llevó por delante
los imperios. El ruso mantuvo sus contornos, pero se subordinó
a la revolución, una de las heroínas del siglo;
la capital de Alemania fue escenario de una revuelta ahogada
en sangre y después no quedó sitio para su sustituta
República de Weimar tras el 'diktat' de Versalles; el
otomano se modernizaba mientras languidecía en crisis
balcánicas; el austro-húngaro vio cómo al
final de la década, en 1920, se disolvía oficialmente
lo que no era ya ni sombra del pasado y daba lugar a nuevos estados.
Hasta Inglaterra ¿sufría? su sangriento 'lunes
de Pascua' en Dublín, mientras que Gandhi trasladaba a
la India su oposición a la colonización británica.
La guerra trajo consigo una destrucción
como todavía no se había contemplado. El mismo
progreso técnico y productivo que permitía a los
trabajadores de Henry Ford montar un automóvil cada seis
horas servía para generar 'industrialmente' una matanza
de diez millones de personas. No todo era negativo: la mujer
revalidó su condición durante la contienda y se
constituyó en sujeto activo, en colectivo visible.
Las viejas elites dieron paso forzado
a la multitud, a la masa social. La revolución fue uno
de sus primeros logros. También otros cambios menos sonoros
pero tan importantes: la 'invasión' de la calle, los espectáculos
de masas (cine, deportes), la prensa popular, la organización
'científica' del trabajo, la locura del jazz y de sus
ritmos futuros, las ideologías de encuadre (comunismo,
fascismos), la resistencia agónica e intelectual de los
viejos sectores dirigentes... Un nuevo mundo que surgía
de las cenizas de la más brutal destrucción que
el ser humano había conocido.