El hambre y el aislacionismo marcan la postguerra
española
La Guerra Civil deja un país
en ruinas que debe afrontar la reconstrucción en medio
de una grave crisis económica
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POBREZA.
Escena de mendicidad en plena Gran Vía madrileña.
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Se comía poco y mal. Pan negro, azúcar
amarillo, boniatos, lentejas y chocolate de algarrobas, y eso
después de hacer largas colas. En mayo de 1939 ya se habían
implantado las cartillas de racionamiento para alimentos tales
como el azúcar, aceite, bacalao, tocino y garbanzos. Se
racionó también el tabaco con la creación
de la 'tarjeta de fumador'. Algunos hicieron fortuna con la miseria,
otros fueron a prisión por dar de comer a su familia.
Por fin, el 22 de marzo de 1952 el Gobierno anunció
que a partir del 1 de abril se suprimía el racionamiento
de pan, impuesto al fin de la Guerra Civil. Con esta noticia,
tan esperada, la postguerra acabó oficialmente en España.
La década interminable de los cuarenta representó
el derrumbe de la economía española, que descendió
hasta niveles de principios de siglo: era el coste de una guerra
y postguerra regidas por el convencimiento de que se podría
salir a flote con una política autárquica.
Así, al cabo de tres años de sangría
económica y humana, España comenzó una etapa
de reconstrucción dificultada por el aislamiento decretado
por la ONU. A lo largo de los 50, el abandono paulatino de la
autarquía hizo posible que el país empezara a andar.

Los Datos
1940-1950: Derrumbe de la economía española
a causa de la guerra civil. Se imponen las cartillas de racionamiento.
Modelo económico: Autárquico. Las Naciones
Unidas decretaron el aislamiento del país. España
comenzó a dar indicios de recuperación al abrirse
al exterior.