La Segunda Guerra Mundial revela el potencial destructivo
de la humanidad
La avanzada tecnología
bélica convierte la contienda en la más mortífera
de la historia
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Un polaco retrata, al final de la
guerra, a su mujer delante de su casa destruida, que oculta con
un lienzo pintado con un paisaje idílico. |
La guerra que se extendió por todo el mundo hizo
que la que había acabado dos décadas antes pareciera
un simple ejercicio de calentamiento. Se abandonaron para siempre
los códigos de guerra; murieron más civiles que
soldados. Apareció un armamento apocalíptico que
marcaría toda la generación posterior; por primera
vez la humanidad contó con medios para aniquilarse con
sólo apretar un botón.
La marcha de Alemania a través de Europa empezó
en 1936 cuando Hitler decidió volver a militarizar Renania
(desafiando abiertamente al Tratado de Versalles de 1919). Dos
años más tarde, Alemania se anexionó a Austria
y, con el consentimiento de Francia y Gran Bretaña, los
Sudetes checoslovacos. Luego, Hitler en 1939 invadió el
resto de Checoslovaquia y, el 1 de septiembre de 1939, penetró
en Polonia, lo que provocó la declaración de guerra
de Francia y Gran Bretaña.
La Segunda Guerra Mundial había empezado oficialmente.
A finales de 1940, tras una serie de victorias militares sorprendentes,
Alemania dominaba Europa desde el canal de La Mancha hasta los
Balcanes y la Ucrania soviética. En su apogeo, dos veranos
más tarde, el Tercer Reich era el imperio europeo más
extenso desde los tiempos de la antigua Roma.
En la cumbre de su expansionismo, las potencias del Eje (Alemania,
Italia y Japón) controlaron además buena parte
del norte de Africa, China y Asia.
Estados Unidos se mantuvo neutral hasta que el 7 de diciembre
de 1941, día en que Japón atacó Pearl Harbor
y los norteamericanos se unieron a los aliados para combatir
a las potencias del Eje. El lanzamiento de las primeras bombas
atómicas de EE UU sobre Japón obligó a este
país a capitular y el emperador japonés ordenó
a sus fuerzas el alto al fuego. La guerra finalizó con
la derrota de los fascismos italiano y alemán y del militarismo
japonés y con la creación de un nuevo tipo de conflicto
global: la guerra fría polarizada por la URSS y EE UU.

Los Datos
Población alemana: el 40% huye o va a parar
a campos de prisioneros.
Internados en campos de concentración: Millón
y medio de soviéticos, 600.000 polacos, 350.000 italianos,
200.000 holandeses, 200.000 belgas, 100.000 luxembrugueses, 10.000
griegos, 10.000 noruegos y 10.000 daneses.
Víctimas: 36 millones entre militares y civiles.
Bomba nuclear lanzada sobre Hiroshima en 1945 : 300.000
víctimas.

El Análisis
Javier Tusell
Del siglo XX son habituales en los últimos
tiempos las valoraciones muy negativas que ponen el acento en
que supuso la invención de uno de los más trágicos
descubrimientos del ser humano, el totalitarismo. Quizá
en este juicio influya el hecho de que se suele tener más
en cuenta, como resulta razonable, las tragedias sufridas por
los seres humanos que las maravillas descubiertas por ellos.
No hay más que comparar los avances en este terreno de
la invención científica o técnica para emitir
un juicio positivo mientras que sería muy negativo de
tener en cuenta el presunto progreso de la conciencia moral.
Si se requiere recalcar el balance negativo
del siglo no hay más que rememorar lo sucedido durante
la década de los cuarenta. Repasemos las fechas para confirmarlo.
En 1940 la historia del mundo pareció dar un vuelco irreversible.
Un país del que se creía que tenía el Ejército
más poderoso del Viejo Continente y que aparecía
identificado con la democracia Francia fue derrotado
por el Ejército nazi. En Europa sólo Gran Bretaña
quedó al margen de la dominación hitleriana e incluso
pensó en someterse a ella, pues Estados Unidos tenía
toda una tradición de aislacionismo y la URSS cubría
la espalda de Alemania. En 1943 se gestó una tragedia
inimaginable hasta entonces. Aunque Stalin había eliminado
millones de supuestos adversarios nunca un gobernante había
tomado la decisión de eliminar toda una categoría
de seres humanos, como sucedió con el Holocausto. En 1945
el estallido de la primera bomba atómica, considerada
en un principio como un arma más, situó a la Humanidad
en el inicio de un equilibrio de terror que duraría muchas
décadas.
En 1948, en un mundo todavía
devastado por las consecuencias de una guerra que había
sido la más cruel en su historia y con gravísimos
problemas de abastecimientos, se hizo patente que la posibilidad
de que los vencedores no iban a ponerse de acuerdo y que, por
lo tanto, aunque la guerra fuera improbable la verdadera paz
resultaba imposible. Sólo al final de la década,
cuando empezó una recuperación económica
asombrosa los 'milagros' alemán e italiano y
se imaginó una Europa unida, alboreó una cierta
luz de la esperanza.
Pero ésta no brilló de
manera semejante para todos. En España también
la década fue de catástrofes. La Guerra Civil abrió
una profunda llaga en el cuerpo de nuestro país en forma
no sólo de destrucción sino, sobre todo, de discordia
civil, exilio, represión e insuficiencia en los abastecimientos.
El régimen de Franco no quiso imitar al de Hitler pero
sintió la tentación de ser su aliado. Los desastres
económicos provocados por esos antecedentes, las inclemencias
meteorológicas, el aislamiento internacional y la política
seguida retrasaron hasta bien entrada la década de los
cincuenta una recuperación que convierte la postguerra
española en la más dura experimentada por España
en la época contemporánea.