La desconfianza entre las superpotencias se plasma
en la 'guerra fría'
La hostilidad entre los bloques
cristaliza en un fuerte rearme y una alta tensión diplomática.
Oficialmente, no se da por terminada hasta 1991
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DIVISIÓN.
Un soldado salta una alambrada en el centro de Berlín.
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La 'guerra fría' fue una expresión acuñada
en 1947 por el periodista estadounidense Walter Lippman para
designar el estado de tensión que caracterizó las
relaciones internacionales después de la Segunda Guerra
Mundial, como consecuencia del antagonismo surgido entre Estados
Unidos y sus aliados de la Europa Occidental, y la URSS y los
países de la Europa del Este a la finalización
del conflicto.
Se aplicó así este término a la situación
de hostilidad entre dos naciones o grupos de naciones en que
sin llegar al empleo declarado de las armas, cada bando intentaba
minar el régimen político o la fuerza del adversario
por medio de propaganda, presión económica o espionaje
y organizaciones secretas. Y todo por conseguir la dominación
del mundo.
Aunque la década de máxima tensión fue
la de los cincuenta, con una cierta prolongación en los
primeros sesenta, las hostilidades empezaron a manifestarse con
la división en cuatro zonas de la Alemania ocupada y el
comienzo de la administración soviética en Europa
del Este, como consecuencia del final de la Guerra Mundial.
Durante cuarenta años, la llamada 'guerra fría'
dominó la política mundial con tensiones extremas,
temores y constantes sospechas.
La 'guerra fría' se puede dividir en tres periodos:
el primero, y más importante por lo que supuso de cambio
radical en lo que hasta entonces eran las relaciones entre las
potencias, tras la conferencia de Postdam, donde se vieron episodios
como la guerra civil en Grecia o el bloqueo de Berlín.
El segundo, en los años sesenta durante la guerra de Vietnam.
Y el tercero, durante la invasión de Afganistán
por los soviéticos.
En 1988, la URSS declaró oficialmente que en el futuro
no intervendría más en los asuntos internos de
otros países. En 1991, el presidente de EE UU, George
Bush, declaró oficialmente el final de la guerra fría.

Los Datos
Origen: La Conferencia de Yalta en 1945 sanciona la
división de Alemania en dos sectores. Como consecuencia
nacen también dos bloques, uno en torno a EE UU y el otro
en torno a la URSS.
Extensión: Durante los años 50, unos
países y otros se adhieren a ambos bloques y se acelera
el proceso de rearme.
Fin: Desde mediados de los 60 decae la 'guerra fría',
salvo episodios esporádicos, pero su fin oficial no llega
hasta 1991.

El Análisis
Enrique Vázquez
Como sucede con frecuencia, la década
de los cincuenta no empezó exactamente el 01-01-1950,
sino bastante antes. Para algunos, a finales de 1949, porque
entonces proclamó Mao Tse Tung la República Popular
China, un cambio cualitativo que aún dura. Otros irán
aún más atrás: exactamente al 6 de marzo
de 1946. Ese día, en la universidad de Fulton, Winston
Churchill había dicho que un telón de acero había
caído sobre el este de Europa. Empezaba la guerra fría.
El viejo estadista británico
no se equivocaba. La URSS, vencedora en la II Guerra Mundial
al precio de un terrible sacrificio, emergía como una
gran potencia y decidía dotarse de los medios al respecto.
USA tenía la bomba atómica desde junio de 1945
y Moscú la hizo explotar en 1949. Con este hecho empezaba
una década que sería la de la confirmación
de ese nuevo y extraño 'statu quo' que paría un
mundo crudamente bipolar.
Rusia aceptó el fin negociado
de la guerra de Corea (julio de 1953) pero sólo tras asegurarse
de que había un empate y, tras la muerte de Stalin, emprendió
reformas internas (el XX Congreso del PC en 1956 con el 'informe
secreto' sobre las ilegalidades del padrecito) sin consentir
disidencias en su campo: en 1956 aplastó la revuelta democrática
en Hungría y el mismo año se opuso a fondo a la
expedición anglo-franco-israelí contra Nasser,
culpable de nacionalizar el Canal de Suez.
En agosto de 1957 Moscú lanzó
el primer cohete intercontinental y un mes después el
primer 'Sputnik'. Washington reaccionó con un gran esfuerzo
militar que equilibró las cosas y fue compatible con gestos
de distensión: Nikita Kruschev visitó los Estados
Unidos en 1959 y el clima mejoró considerablemente. Pero
la década terminaría con la impresión de
un fuerte enfrentamiento entre comunismo y capitalismo liberal
expresados en los dos Tratados (OTAN y Pacto de Varsovia), que
los sustentaban sobre el terreno y alimentaban los conflictos
locales y regionales como padrinos de terceros.
Europa, puesta bajo el paraguas de seguridad
norteamericano (Francia dejaría la OTAN con la vuelta
del general de Gaulle, en 1958) y con una Alemania dividida,
conoció años de extraordinario crecimiento económico
(diez de los treinta gloriosos que siguieron a la guerra). Y,
con la llegada de 1960 llegaría también la epidemia
de la descolonización: Europa comprendió que los
tiempos habían cambiado. Aparecieron decenas de nuevos
Estados independientes. Pero las superpotencias siguieron siendo
las mismas: USA y URSS.