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| El bicentenario
del genio olvidado |
| Iñaki Azkuna. Alcalde
de Bilbao |
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En la última revista Scherzo, dirigida por el
amigo Luis Suñén, se denomina a Arriaga el genio
olvidado. Buena definición para quien, habiendo fallecido
a los 20 años (entra dentro de aquella generación
bilbaína muerta prematuramente, caracterizada por Elías
Amézaga en su libro Vidas rotas), le hemos conocido
paulatinamente gracias entre otros a su propia familia y a algunos
de sus profesores.
Efectivamente, Juan Crisóstomo de Arriaga y Balzola, nacido
en la calle Somera cerca de donde han visto la luz los nativos
más llustres que ha dado la Villa se desplazó
a Paris para ampliar sus estudios. Concretamente a la Ecole Royale
de Musique, que así se denominaba el Conservatorio cuando
su director era el célebre Cherubini. Ahí llegó
a profesor de la mano de su maestro Fetis. Allí escribió
una obra hoy desaparecida- titulada Et vitam venturi,
una fuga a ocho voces, que Cherubini la declaró obra maestra.
Arriaga desapareció de Bilbao y podía haber sido el
genio olvidado, de no ser porque Fetis lo incluyó en su Biografía
Universal de los músicos, publicada en París
en 1866. Es a partir de entonces, cuando don Emiliano de Arriaga
ese maravilloso autor del Lexicom Bilbaino y primer
presidente de la Filarmónica pone manos a la obra para
recuperar la vida de su tío Juanito. Así,
entre París y Bilbao, se va recuperando la figura de Juan
Crisóstomo.
Bilbao honró al genio dando su nombre al teatro de la Villa
y encargando al artista Paco Durrio la escultura que ahora está
colocada en el exterior del Museo de Bellas Artes.
Ahora en el bicentenario de su nacimiento, el Ayuntamiento quiere
contribuir a su homenaje, al del músico que pudo llegar a
ser un verdadero genio. Quizá nuestra máxima contribución
sea, como señala Joaquín Pérez de Arriaga,
la de digitalizar los materiales originales para que nunca más
olvidemos al genio, que reposa en una tumba común en el cementerio
del Norte de París. Con este artículo pretende el
Alcalde honrar a Juan Crisóstomo de Arriaga y a esa pléyade
de músicos bilbainos o que se forjaron en la Villa como Nicolás
Ledesma, Guridi, el maestro Valle, Cleto Zabala, Jesús Arambarri,
Andrés Isasi, Antón Larrauri, De Pablo, Achúcarro,
Asier Polo, Felix Ayo, Emma Jiménez, etc. y también
a los que han hecho posible la efemérides del bicentenario,
es decir a los que con tesón consiguieron conocer la valía
del genio para que nunca fuera olvidada: A la familia Arriaga y
especialmente a don Emiliano, un bilbaino de pro.
El bicentenario de Arriaga coincide con el 250 aniversario del nacimiento
de Mozart, el genio universal de Salzburgo, fallecido también
muy joven, a los 35 años.
Quien sabe qué hubiera sido, a dónde hubiera llegado
nuestro Arriaga de alargarse su vida. Pero tampoco sabemos si el
destino es cicatero con aquellos capaces de dejar huella. ¿Quién
sabe?
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