Regulación pionera de los clubes de alterne
El Consistorio bilbaíno
decidió regular la actividad de los clubes de alterne
para evitar su concentración y el nacimiento de nuevos
barrios chinos, convirtiéndose así en la
primera ciudad española en controlar este negocio. La
normativa fue aprobada a finales de año con la abstención
de HB y entrará en vigor en 1999.
La distancia mínima entre los locales, que deberán
tener salas de 12 metros cuadrados con ducha y bidé, se
estableció en 200 metros. Además, las salas de
masajes tendrán que medir tres veces al día la
calidad del agua en bañeras y jacuzzis. El Ayuntamiento
concedió un plazo de cinco años a aquellos clubes
concentrados en zonas como General Concha para que inicien la
dispersión. Tras la aprobación de la ordenanza,
ninguno de los locales de alterne bilbaínos cumplía
las exigencias.
