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Abandoibarra revoluciona
la capital

La capital vizcaína afronta el final de siglo en medio de una vorágine de cambios que la volverán casi irreconocible. Abandoibarra simboliza el nuevo Bilbao que estará listo dentro de pocos años. Aunque el año terminaba con la reclamación de un referéndum por parte de varias asociaciones sobre los «especulativos» planes urbanísticos, la urbanización del complejo comercial siguió adelante y será realidad dentro de siete años. César Pelli desvelaba en julio el proyecto definitivo, que acogerá 600 viviendas, amplios parques, un hotel de lujo y una zona de ambiente nocturno, además de la torre que albergará las dependencias forales. La ciudad contó también con la inauguración en septiembre de un nuevo parque, el de Amézola. Esta superficie aportó al barrio de Rekalde 36.000 metros cuadrados de hierba y jardines, 445 árboles y un gran estanque. La zona verde que bordeará la ría, de 73.400 metros cuadrados, destinará dos tercios de su superficie a espacios abiertos. Los trabajos, que durarán tres años, se iniciarán en 1999, al mismo tiempo que las obras de la avenida de Abandoibarra, similar al Campo Volantín y con un vial de tráfico lento. La prolongación de Juan de Ajuriaguerra configurará una rambla mayor que la de Barcelona. La pasarela de la Universidad de Deusto y el Rectorado de la UPV forman parte de la primera fase de cambios.

La línea Sur ferroviaria, que enlazará Olabeaga con Abando y recorrerá subterráneamente la ciudad a partir de febrero, permitiendo llegar en media hora a la periferia de Bilbao y LLodio; el tranvía San Mamés-Atxuri, que recorrerá por ambas márgenes de la ría en el Casco Viejo; el campus de la UPV en Zorrozaurre, con pisos, comercios y un parque empresarial; y la regeneración de Bilbao la Vieja, con la demolición en el año 2000 de 400 pisos y la creación de otros 850, son algunas de las ventajas que pronto disfrutarán tanto bilbaínos como visitantes.

El despegue turístico de Bilbao se convirtió durante este año en una realidad. Gracias al efecto Guggenheim, los embajadores mostraban su intención de abrir nuevas delegaciones, los restaurantes del centro doblaban su clientela, el alquiler de coches crecía un 58%, la Aste Nagusia de los veinte años resultaba ser la más multitudinaria, y en septiembre, se desbordaban los parquímetros de la OTA en el centro.

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