Nubarrones sobre el clima
Buenos Aires fue la sede de la
cuarta conferencia de la ONU sobre el cambio climático.
A ella, llegaban la Unión Europea y EE UU con posturas
enfrentadas, pero con la pretensión de evitar el choque.
Durante diez días, los 180 países representados
debían poner las bases para el cumplimiento del protocolo
de Kioto e intentar disminuir el efecto invernadero que sufre
la Tierra.
El país norteamericano es el más contaminador
del mundo con casi un 23% de las emisiones de dióxido
de carbono. Sin embargo, no estaba dispuesto a reducir sus emisiones
si países con menor grado de desarrollo no hacían
lo mismo. EE UU flexibilizó esta postura durante las prolongadas
jornadas de debate y suscribió con reservas el protocolo
de la ciudad japonesa. En este acuerdo, estaba implícito
el compromiso de 39 países industrializados a bajar sus
emisiones de gases, responsables del recalentamiento terrestre,
para lograr una reducción del 5,2% en promedio mundial
entre los años 2008 y 2012.
A pesar de las buenas intenciones, el resultado de la cumbre
de Buenos Aires fue modesto. Las diferencias entre los países
pobres y ricos provocaron negros nubarrones que sólo lograron
«tapar los agujeros de Kioto». La lucha contra
el cambio climático, con un acuerdo sobre la mejora de
los sistemas de información y control del clima y la transferencia
de tecnología e información a países en
vías de desarrollo, fueron los únicos puntos comunes
en esta conferencia.
El progreso cero en la lucha contra el cambio climático
que se obtuvo en la ciudad argentina no aumentará hasta
el año 2000, fecha en la que de nuevo se tratará
de poner en marcha las claves del protocolo de Kioto.
