Una solución llamada Viagra
La píldora contra la impotencia masculina ha supuesto
la liberación de muchos hombres de su peor pesadilla.
Comenzó a venderse a finales del mes de marzo en EE UU
y a España llegó en noviembre, después de
que la Unión Europea aprobara su comercialización
en el Viejo Continente.
Con el paso de los meses, las
expectativas creadas alrededor del poder de curación de
Viagra iban en aumento ya que suponía una revolución
en el tratamiento de este tipo de enfermedades. Mientras, los
especialistas recalcaban que no era una pócima milagrosa
sino un fármaco que debía tomarse con prescripción
médica.
La muerte de seis pacientes norteamericanos, que tomaban este
medicamento, enturbió la aureola positiva que acompañaba
al Viagra desde su descubrimiento. Los laboratorios Pfizer, empresa
que comercializa esta pastilla, anunciaron que los fallecimientos
fueron consecuencia de fallos cardíacos y no estuvieron
provocados por la ingestión de Viagra.
En España, un millón y medio de hombres están
aquejados por disfunción eréctil. Todos deberán
pagar el medicamento de su bolsillo porque la Seguridad Social
no lo costeará en ningún caso. El desembolso oscilará
entre 6.010 y las 17.024 pesetas, según los tipos de dosis
y envases.
Para 1999, al Viagra le acompañará otro medicamento,
también de vía oral, que junto a la pildorita azul,
intentará solucionar, en parte, los problemas de este
tipo de pacientes. En diciembre, tan sólo un mes después
de ponerse a la venta Viagra había recaudado 200 millones
de pesetas.
