Doñana, en peligro
El espacio natural mas grande
de Europa se vio afectado por la rotura de un depósito
de almacenamiento de residuos mineros en las minas de la localidad
sevillana de Aznalcóllar. Cinco millones de metros cúbicos
de residuos tóxicos -con arsénico, cadmio y mercurio-
llegaron a la cuenca del Guadiamar y provocaron un desastre ecológico
de enormes consecuencias.
El verde de Doñana se transformó en color negro
en pocas horas. El lodo se adueñó de 6.000 hectáreas
de terrenos entre ellos, arrozales, frutales y olivares. El paraíso
de la fauna europea, en el que conviven más 200 especies
de vertebrados, estaba en peligro.
Sin embargo, pasó una semana hasta que las administraciones
central y andaluza, enzarzadas en una polémica sobre a
quien correspondían las competencias, acordaran empezar
a recoger los residuos contaminantes. Los diques que se construyeron
evitaron que el corazón de Doñana saliera
irreversiblemente perjudicado. Boliden, la empresa sueca propietaria
de las minas de Aznalcóllar, hizo frente a las indemnizaciones,
mientras que un informe señalaba, cuatro meses después,
que el accidente se produjo por un corrimiento de tierras.
Miles de millones en financiación y el trabajo continuado
de cientos de personas salvaron gran parte de este Patrimonio
de la Humanidad. Aunque la balsa fracturada ya está sellada,
los ecologistas afirman que todavía existen hectáreas
contaminadas.
El medio ambiente también fue protagonista en Algeciras.
El escape radioactivo en una planta de Acerinox provocó
una nube tóxica que se detectó en seis países
europeos durante siete días.
