El PP, en el punto de mira
de ETA
ETA acabó este año con la vida de seis personas
antes de la declaración de tregua en septiembre, y centró
sus ataques en los concejales del Partido Popular. Fueron cuatro
los ediles de esta formación asesinados por la banda terrorista
desde que comenzó el año, además de la esposa
de uno de ellos y un guardia civil.
El 9 de enero, una bomba colocada
en el coche de José Ignacio Iruretagoyena, segaba la vida
de este concejal de Zarautz. Tres semanas más tarde, el
30 de ese mismo mes, ETA asesinaba a balazos a Alberto Jiménez
Becerril, edil del PP en Sevilla, y a su mujer. El 6 de mayo,
los terroristas volvían a matar. Dos tiros en la cabeza
acababan con Tomás Caballero, portavoz de UPN en Pamplona.
Tan sólo dos días después, ETA dejaba momentáneamente
de lado su persecución de concejales del PP, para colocar
en su diana al guardia civil Alfonso Parada Ulloa, que perecía
de un tiro en la cabeza junto al portal de su casa en Vitoria.
Sin embargo, el punto de mira de los terroristas volvió
a centrarse en los representantes populares el 25 de junio. Manuel
Zamarreño, que llevaba un mes sustituyendo en el Ayuntamiento
de Rentería al también asesinado José Luis
Caso, fallecía a causa de la explosión de una bomba
colocada en una motocicleta junto a su coche. Zamarreño
se convertía de este modo en la última víctina
mortal de ETA, antes de que la banda anunciase su alto el fuego.
