La tregua más esperada
El 21 de diciembre ETA ratificaba su intención de mantener
el alto el fuego incondicional e indefinido declarado el 16 de
septiembre en respuesta al Acuerdo de Estella. En el comunicado,
la banda negaba, además, haber mantenido contactos con
el Gobierno, aunque mostraba su disposición al diálogo
y exigía el reconocimiento del "derecho de Euskal
Herria a decidir su futuro" y el cese de la dispersión.
Este era el tercer comunicado desde que ETA decretara el alto
el fuego.
En el anterior, difunido el 5
de noviembre, la banda valoraba positivamente el resultado de
las elecciones de octubre y vinculaba el abandono de las armas
al desarrollo del Pacto de Estella. Los meses siguientes al inicio
del alto el fuegose convirtieron en un contínuo tira y
afloja entre aquellos que pedían gestos al Gobierno central
mediante un acercamiento de los presosy el Ejecutivo, que exigía
a ETA una prueba más explícita de dejar las armas.
El 15 de octubre, Interior trasladaba a prisiones vascas a
cuatro presos de ETA enfermos, y el 18 de diciembre anunciaba
un nuevo acercamiento a la península de 21 reclusos encarcelados
en las islas, Ceuta y Melilla.
A pesar de la nueva situación surgida en Euskadi a
raíz de la tregua, en diciembre aparecían carteles
amenazantes contra el representante del PP Carlos Iturgaiz y
varios ediles de esta formación, y Aznar volvía
a advertir que el alto el fuego no bastaba para acercar a los
presos. El día 10 sobrevino el ataque radical más
grave desde el inicio de la tregua: un sabotaje contra el piso
de un guardia civil hería a cinco presonas en Pamplona.
No obstante, el proceso de paz siguió adelante.

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