Bañolas se tiñe de luto
Veinte jubilados franceses fallecieron
y otros 38 resultaron heridos de diversa consideración
al hundirse el 8 de octubre la embarcación de recreo
La Oca en el lago de Bañolas (Gerona). El catamarán,
que transportaba a 141 turistas galos cuando su capacidad era
para 80 personas, naufragó cuando apenas había
recorrido 50 metros.
La mayor parte de las víctimas mortales se ahogó
al quedar atrapada en el piso inferior del barco; las bajas temperaturas
del agua y la avanzada edad de los afectados hicieron el resto.
Según el informe técnico elaborado a instancias
del Ayuntamiento de la localidad catalana, el casco y el motor
de la embarcación presentaban graves manipulaciones. Una
de ellas era la apertura en la popa de dos rejillas de ventilación
por las que, a causa del sobrepeso, entró el agua que
acabó empujando el barco al fondo del lago. El juzgado
de Instrucción nº 7 de Girona imputó a los
dos propietarios de La Oca 20 homicidios por imprudencia
grave.
