Pinochet, en manos de la justicia
La detención en Londres de Augusto Pinochet por orden
del juez Baltasar Garzón ha derivado en un conflicto judicial
a tres bandas (Chile, España y Gran Bretaña), cuya
resolución quedó pospuesta hasta el próximo
año. En una decisión sin precedentes en la Justicia
británica, la Cámara
de los Lores anuló el 17 de diciembre la sentencia de
su propio tribunal, que había resuelto que el ex-dictador
chileno no tenía inmunidad y podía ser extraditado
a España. La razón de este inesperado giro en el
proceso estuvo en la recusación presentada por los abogados
de Pinochet contra Lord Leonard Hoffmann, uno de los miembros
del Comité de Apelación que falló en contra
del senador vitalicio, por su vinculación con Amnistía
Internacional.
El fallo obligó a suspender los trámites del
proceso de extradición del ex-dictador a España,
donde Garzón quería juzgarle por genocidio, torturas
y asesinatos. Por tanto, la incertidumbre sobre el hombre que
gobernó Chile tras un golpe de Estado entre 1973 y 1990,
se mantiene hasta enero, mes en el el que un nuevo tribunal deberá
decidir sobre su inmunidad. Esta demora prorrogará la
pesadilla en que se convirtió el viaje a Londres de Pinochet.
El juez de la Audiencia Nacional ordenó el 16 de octubre
la detención del ex-mandatario chileno, que se recuperaba
en una clínica de una operación de hernia. Doce
días después el Supremo británico le reconoció
la inmunidad diplomática, sentencia que fue revocada por
la Cámara de los Lores.
