"Milagro" en Cuba
Poco se imaginaba Fidel Castro
que este año que ahora termina fuera a deparar acontecimientos
tan positivos para la pervivencia del régimen comunista
en Cuba. Todo comenzó el 21 de enero con la llegada del
Papa al aeropuerto de La Habana. Juan Pablo II inició
un viaje oficial a la isla durante el cual pidió mayor
respeto a los derechos humanos y la liberación de presos,
pero también condenó el bloqueo estadounidense.
El efecto más inmediato de la visita fue la excarcelación
en febrero de más de 200 presos políticos. Sin
embargo, la imagen que ofrecieron las televisiones de Fidel Castro
y el Papa juntos, como de dos buenos amigos, obró algunos
pequeños milagros impensables unos meses antes. El Gobierno
de Estados Unidos permitió en marzo la reanudación
de los vuelos directos a la isla orientados a incrementar los
envíos humanitarios a la isla.
Este modesto cambio de rumbo de la política norteamericana
exaltó sobremanera al exilio cubano de Miami. Otras muestras
del cambio de actitud internacional se dieron en las Naciones
Unidas, cuya Comisión de Derechos Humanos dejó
sin condenar a Cuba por primera vez en siete años.
En este contexto conciliador, España normalizó
sus relaciones con el régimen castrista y designó
a Eduardo Junco como nuevo embajador en La Habana tras 16 meses
de vacío. José María Aznar y Fidel Castro
sellaron la reconciliación durante un breve encuentro
en el marco de la Cumbre Iberoamericana de Oporto.
