Bilbao, a un paso del futuro
La capital vizcaína continúa su andadura hacia
lo que será una urbe del tercer milenio. El año
comenzó con el legado heredado de 1997. Y un nuevo
gobierno para gestionarlo. PNV, EA y PSE estrenaban a finales
de enero una alianza inédita tras la ruptura en diciembre
del ejecutivo
PNV-PP. El tripartito
se repartía las concejalías en el Ayuntamiento
para acometer los ambiciosos proyectos previstos en el ámbito
de lo social, lo urbanístico y en el de las comunicaciones.
Abandoibarra superó el
estancamiento de meses anteriores y se perfiló como el
motor de la emergente ciudad: el parque de Amézola abría
sus puertas y se convertía en otro pulmón para
la villa; el Palacio Euskalduna,
a un paso de su inauguración; un proyecto de hotel de
lujo; la futura peatonalización de un tramo de la Gran
Vía; la puesta en marcha de un museo marítimo...
Todo ello con vistas a colocar la ciudad en los primeros puestos
del país, como ocurrió con la regulación
de los clubs de alterne, una iniciativa
pionera en España y que trataba de evitar la concentración
de los clubs y el nacimiento de nuevos barrios chinos.
El nuevo gobierno tuvo también trabajo con el problema
del tanatorio. El alcalde se vió
al borde de un pleito, pero un acuerdo con Funeraria Bilbaína,
la promotora del restaurante Lasa, remataba el año en
el que se conmemoraba el 50 aniversario del aeropuerto de Sondika. Las celebraciones caminaron
junto a polémicas como el conflicto de los taxistas, la
finalización de la celda de lindane, que posibilitó
las obras de la nueva terminal denominada la paloma que
entrará en servicio en el 2000, y las quejas por el ruido
de los aviones.
Por otro lado, la Diputación daba luz verde al Plan de Carreteras, que supondrá
una inversión de 327.000 millones en las próximas
dos décadas. Este proyecto incluye el plan de accesos
a Bilbao, que desviará el tráfico de la A-8 mediante
viales como el túnel de Artxanda, una conexión
entre Sondika y el centro de Bilbao en el 2001. La Diputación
anduvo ocupada en preparar su histórica
mudanza, un proyecto que resultó ser la mayor operación
inmobiliaria realizada hasta el momento en la villa. La venta
de 19 edificios de oficinas en el centro de Bilbao le proporcionará
los 15.000 millones necesarios para trasladarsa a su nueva sede
en Abandoibarra: la torre de César Pelli.
También la Margen Izquierda
continuó con su proceso de regeneración, basado
en proyectos como el macrocentro de Ansio, en Barakaldo, el Plan
Urban, o la Avenida del Nervión que unirá Bilbao
y Sestao con un gran vial paralelo a la ría. La Margen
Derecha estrenó zona de ocio en el puerto deportivo de
Getxo. Sus pubs, restaurantes, discoteca,
tiendas y minicines levantaron sus persianas al público
a lo largo de 1998.