A las puertas de la
Unión Europea
Europa continúa con paso firme hacia la Unión
Económica y Monetaria. Ya no hay posibilidad de marcha
atrás; los países se han apretado los cinturones
en 1998 para meter la cabeza dentro del tren europeo. A comienzos
de mayo, España y diez estados más
corroboraron
sus ajustes económicos para entrar en el anhelado
euro. Con el objetivo de refrendar
este viaje sin retorno, estos mismos países, excepto Italia,
bajaron sus tipos de interés
hasta el 3%. El Gobierno de Aznar se mostraba eufórico,
pero, a finales de año, llegaron nuevos problemas. Los
países más ricos propusieron una menor aportación
a la financiación de la UE.
Esta decisión, que disminuiría las ayudas económicas
para España, pudo aplazarse in extremis hasta marzo
de 1999 en la Cumbre de Viena.
Dentro de nuestras fronteras, el Gobierno popular también
tuvo que lidiar terrenos espinosos. El más debatido
fue el IRPF para 1999 presentado
por Rodrigo Rato, que tenía novedades respecto al mínimo
exento y a la inversión en vivienda con derecho a
deducción. Tampoco sin polémica, las haciendas
vascas optaron por un IRPF con mayor presión fiscal para
quienes obtienen mayores ingresos. La tensión en el diálogo social también
fue áspera, aunque se salvó con el acuerdo sobre
el contrato a tiempo parcial y con la evolución favorable
del empleo durante 1998.
En el ámbito internacional, el protagonismo lo acapararon
las crisis asiática, rusa
y latinoamericana. Estos sobresaltos hicieron cundir el pánico
en las principales bolsas del mundo. Además, destacó
la fiebre por las fusiones,
ante todo en el sector de los carburantes y la banca.
Por otro lado, dos procesos quedaron zanjados en el mercado
nacional: la liberalización de las telecomunicaciones
y la privatización de Endesa. Peor suerte corrió
Mario Conde, quien comenzó
su vía crucis debido a los casos Argentia Trust
y Banesto.
El año finalizó con una buena noticia para Bilbao,
la inauguración de su ampliación
del puerto.