Recta final hacia el euro
Once países de la Unión Europea (UE) concluyeron
en 1998 un duro proceso de ajuste de sus economías para
forma parte en 1999 de la unión monetaria. Alemania, Francia,
Italia, España, Portugal, Austria, Holanda, Bélgica,
Luxemburgo, Irlanda y Finlandia fueron los elegidos.
Todos cumplieron
la convergencia nominal: situaron el déficit público
como máximo en el 3% del PIB, moderaron la inflación,
mantuvieron durante dos años la estabilidad de los tipos
de cambio de la divisa nacional, forzaron la convergencia de
tipos de interés (al 3%) y concedieron la independencia
absoluta a los bancos centrales.
A partir de enero, todos ellos podrán realizar operaciones
con euros, aunque la moneda no circulará hasta el 2001.

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