Un año de proyectos
Planes sobre el papel, proyectos
en gestación. Si el pasado año el metro ligero
quedó en agua de borrajas, durante 1998 comenzó
a tomar cuerpo y concretarse un proyecto que servirá no
sólo para enbellecer un espacio que hoy en día
es uno de los puntos negros de la gestión municipal (hablar
de la estación de autobuses
es referirse a un cúmulo de desastres perpetrados por
los líderes de la Corporación).
Por fin, Vitoria contará en los próximos años
con un Museo de Arte Contemporáneo
tras haber sido aprobadas las primeras actuaciones para su construcción
en el ya tristemente famoso ombligo vitoriano. Por materia
prima que no falte. Los almacenes del actual Museo de Bellas
Artes de Alava guardan una de las mejores colecciones de arte
de este siglo. Pero como no todo va a ser vanguardia y abstracción
geométrica, Vitoria mira a su pasado y llega a la convicción
de que una de las joyas de su bello casco medieval debe ser puesta
a salvo del deterioro impuesto por el tiempo. Este año
servirá para haber puesto la primera piedra sobre una
restauración que desde hace cuatro años pedía
a gritos cada pilar de la catedral gótica de Santamaría.
Más alla de los proyectos institucionales, el día
a día del alavés se vio más de una vez sobresaltado
ante unos hechos que, por sorprendentes y estremecedores, no
fueron menos reales. La ola de asesinatos
durante el primer semetre del año sorprendió por
los métodos y la dificlutad de encontrar a culpables.
Por otra parte, otro fenómeno real como es el sida
remitió en sus cifras en el teritorio alavés, aunque
siga siendo un peligro real que sólo se salve con prevención
e información.
Mientras tanto, los ciudadanos del enclave de Treviño
poco o nada tuvieron que decir ante la cerrazón y los
intereses de las intituciones políticas vascas y castellano-leonesas.
Y mirando hacia el sur de la provincia, la Rioja Alavesa lograba
de nuevo una cifra récord la recogida de uva, materia
prima para una añada de vinos
que prometen hacer historia en el último tramo de este
siglo.