Hacia el siglo XXI
El Museo del Prado inició en noviembre el camino
para su renovación de cara a la entrada en el nuevo milenio.
En julio y tras un periodo de negociaciones de ocho meses, la
ministra de Educación y Cultura,
Esperanza
Aguirre, y el cardenal-arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco,
firmaron un convenio de cesión del claustro de los Jerónimos
al museo madrileño, que permitiría emprender la
mayor renovación de la pinacoteca desde su renovación.
De esta forma, se pretende crear un nuevo espacio al arte y conseguir
el gran museo del siglo XXI.
Tras este acuerdo, llegó la hora de presentación
de proyectos. Los trabajos de diez profesionales fueron analizados
por una comisión, presidida por el secretario de estado
de Cultura, Miguel Angel Cortés. El jurado otorgó
a Rafael Moneo la ampliación del Prado. Moneo, un arquitecto
con gran experiencia en construcción y rehabilitación
de museos presentó un anteproyecto que unía El
Prado y el claustro de los Jerónimos con un corredor de
cristal y presupuestado en 3.470 millones de pesetas. 14.000
metros cuadrados, que permitirán exhibir 2.000 piezas,
500 más que hasta ahora, serán los elementos básicos
de la reforma presentada bajo el lema Buen Retiro.
El arquitecto, que también recibió el Premio
Internacional Feltrinelli, definió su obra como un proyecto
nacido para «servir al edificio que alberga la pinacoteca».
