Un año inolvidable
Al Museo Guggenheim Bilbao, en
su primer año de vida, le salieron las cosas muy bien.
1.300.000 visitantes, más incluso
que su hermano mayor neoyorquino rompieron las mejores
previsiones realizadas alrededor de la obra de Frank Gehry. La
imagen del Guggenheim se ha convertido en un referente del País
Vasco en el exterior.
Llegó la muestra China:5.000 años. Abierta al público
hasta el 12 de octubre, encumbró al museo bilbaíno
en lo más alto. La exposición generó la
afluencia masiva de visitantes que tuvieron que permanecer durante
varias horas en las colas de entrada al museo para poder visitar
la exposición bajo la guardia de Puppy.
Además, el edificio se convirtió en un reclamo,
un escaparate de lujo para intentar exaltar cualquier tipo de
acontecimiento. Personajes de la cultura, estrellas de la gran
pantalla y políticos, entre otros, han visitado la pinacoteca
de titanio, convertida en 1998, en el emblema del nuevo Bilbao.
Mientras, cantantes internacionales utilizaron el museo para
grabar vídeo-clips o para presentar a nivel mundial su
último disco. La lista de nombres famosos que han firmado
en el libro de honor del Museo Guggenheim Bilbao se incrementó
durante los últimos meses. Oliver Stone, Rigoberta Menchú,
Mariah Carey, Brad Pitt, Carolina Herrera, el príncipe
Alberto de Mónaco o el ex-presidente Jimmy Carter, junto
a muchos rostros anónimos, realizaron una parada obligatoria
para sumergirse en el titanio. El efecto Guggenheim traspasó
fronteras y contagió con sus virtudes.

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