Ola de asesinatos
A lo largo del año, la perpetración de un número
inusual de asesinatos cruentos conmocionó a los ciudadanos
de Vitoria. El descubrimiento del cadáver de Agustín
Ruiz Pérez en su local de máquinas tragaperras
en la calle Los Herrán en el mes de agosto elevó
a seis las muertes violentas ocurridas en la capital alavesa
en menos de siete meses.
Vitoria ya se conmocionó
el 29 de enero con el trágico asesinato del anticuario
Angel Quintana. Esta persona, de 71 años, fue hallado
en su almoneda de la calle Correría, en medio de un gran
charco de sangre, con la cabeza destrozada a golpes. La ciudad
volvió a sobrsaltarse el 8 de mayo con otras dos terribles
muertes. La de la profesora de inglés Esther Areitio,
cuyo cuerpo fue mutilado en seis trozos, y la del subteniente
de la Guardia Civil Alfonso Parada Ulloa, asesinado por ETA de
un tiro en la nuca. Cuatro días después, el joven
magrebí Youçef Borouho murió a consecuencia
de dos navajazos.
El 9 de julio, el cordelero vitoriano Acacio presa, de 77
años, fue encontrado muerto en su domicilio. El cadáver
estaba maniatado y presentaba quince pinchazos.
