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Estudian la viabilidad
de llevar
el tranvía a Zorrozaurre
a través del puente Euskalduna
C. BARREIRO / A. LORENTE
Existen varias alternativas, pero
la «más limpia» pasa por el
puente Euskalduna. Los responsables de la comisión
gestora encargada de diseñar el futuro
Zorrozaurre han comenzado a sopesar las diferentes
opciones existentes para prolongar el trazado
del tranvía hasta la zona con mayor potencial
de crecimiento de Bilbao. De hecho, se prevé
que unas 15.000 personas residan en la futura
isla -5.300 viviendas más proyectos clave
como el Igualatorio o la ingeniería Idom-
. El gerente de la entidad, Pablo Otaola, confirmó
este extremo y avanzó que se han iniciado
las conversaciones con el 'padre' de la estructura,
el ingeniero navarro Javier Manterola, para que
analice la viabilidad del proyecto. Según
ha podido saber este periódico, el propio
Manterola ha manifestado que la ampliación
del puente sería factible. Al parecer,
ya cuenta con ideas concretas. Ahora, toca desarrollarlas
en papel.
Si la elección del llamado metro ligero
(Euskotran) como principal medio de transporte
público para Zorrozaurre ya se contemplaba
en los planteamientos del Master Plan de la arquitecta
angloiraquí Zaha Hadid, el interrogante
era saber por dónde accedería. La
primera solución, como recordó ayer
Otaola, se basó en llevar el tranvía
por el puente que en un principio se proyectó
entre Olabeaga y Zorrozaurre. Esta opción,
finalmente, se diluyó por varios motivos.
Primero, por la presión vecinal recibida
-los residentes de Olabeaga advirtieron de que
todo el tráfico se desviaría por
el barrio- y segundo, para garantizar la navegación
por la ría. Hace unos meses, el propio
Iñaki Azkuna apoyó esta supresión:
«Se garantizará el tránsito
hasta el Museo Marítimo. Bilbao es una
villa marinera, no lo debemos olvidar».
Por ello, y más tras confirmarse la apertura
del canal de Deusto a la ría para evitar
posibles inundaciones, la opción más
razonable pasaba por el puente Euskalduna. El
trazado partiría de la confluencia entre
la calle Sabino Arana y el Sagrado Corazón
a través de un voladizo en el que además
de la plataforma del Euskotran, se habilitaría
más espacio para los peatones.
Instituciones implicadas
El equipo de Manterola empezará a trabajar
en breve en la definición de un proyecto
«aún bastante incipiente»,
matizó Pablo Otaola, quien reconoció
que es la alternativa «más limpia».
Una vez confirmada la viabilidad de su construcción,
se pondrá en marcha un complejo proceso
administrativo en el que varios agentes públicos
tendrán mucho que decir. La Diputación,
como propietaria del puente, el Gobierno vasco,
como gestor del metro ligero y la propia comisión
gestora, cuyo actor principal, además del
Ejecutivo autónomo, es el Consistorio.
En este sentido, fuentes del Departamento vasco
de Transportes aseguraron que son conocedores
de la idea aunque ahora, «tenemos otras
prioridades» -prolongación a Rekalde,
Leioa...-. Por ello, matizaron que no deja de
ser «un proyecto de futuro».
Si se consuma la ampliación del puente,
los ingenieros tendrán que terciar con
un terreno poco dado a la construcción.
De hecho, Manterola ya fue víctima de su
inestabilidad al comprobar cómo meses después
de su finalización, la estructura cedió
varios milímetros. Los mayores problemas
surgieron en la ribera de Botica Vieja, una zona
de marisma constituida por limos y arcillas.
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