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El nuevo San Mamés
mirará a la ciudad con un espectacular
revestimiento transparente
IVÁN ORIO
El
futuro campo del Athletic, el proyecto más
emblemático del club en el siglo XXI, nace
con la vocación de convertirse en un gran
elemento de integración para la ciudad
y en uno de sus principales símbolos en
el panorama internacional. En un intento de desterrar
cualquier posibilidad de que el nuevo San Mamés
sea una infraestructura aislada de las calles
próximas y de otros edificios de envergadura,
los arquitectos encargados del proyecto básico
-podría sufrir modificaciones en la fase
de construcción- han cubierto el perímetro
y la cúpula del estadio con una infraestructura
metálica envuelta en «escamas de
cristal». Se trata de un espectacular revestimiento
transparente que permitirá 'mirarse' a
transeúntes y aficionados mientras se disputa
un partido. Los peatones podrán ver las
galerías de las tres plantas que dan acceso
a las gradas y, los seguidores, las plazas y avenidas
adyacentes, en una de las fachadas del recinto,
y la ría y la ribera de Deusto, en la otra.
Esta monumental urna acristalada,
cuya maqueta se presentó ayer en un protocolario
acto social en un espacio habilitado bajo la tribuna
este de San Mamés, dará cobijo a
un campo 'cinco estrellas' con capacidad para
casi 56.000 espectadores y que costará
entre 183 y 200 millones de euros. César
Azkarate, de la empresa ACXT Idom y autor de los
planos, detalló con la ayuda de un vídeo
las líneas maestras de un estadio de vanguardia
que tendrá un coste cero para los socios
y que cumplirá todos los requisitos exigidos
por los organismos del fútbol para poder
acoger finales de la UEFA y también de
la Liga de Campeones. Le escuchaban con atención
la presidenta del Athletic, Ana Urquijo, el diputado
general, José Luis Bilbao, el alcalde Iñaki
Azkuna y el presidente de la BBK, Xabier de Irala,
además de entrenadores, futbolistas, directivos
y los principales miembros del 'staff' técnico
de Lezama.
Miradores rojos
El Athletic, que ha mirado sobre
todo a Alemania en la concepción del campo,
quiere que su próximo coliseo esté
vivo durante toda la semana y no sólo los
días de partido, por lo que se desarrollarán
en su interior ofertas culturales y de ocio que
atraigan a los ciudadanos. El diseño inicial
contempla la construcción de un museo,
un gimnasio, un restaurante de renombre, espaciosos
locales permanentes para reuniones, guardería,
una tienda, cien palcos VIP -una de las principales
fuentes de financiación en los próximos
años-, salas 'business'... Algunas de estas
instalaciones estarán 'suspendidas' sobre
unos miradores de color rojo que sobresaldrán
del perímetro y que tendrán grandes
ventanales para mantener la sensación de
cercanía con la ciudad, y viceversa.
Si las previsiones iniciales se
cumplen, la primera piedra se colocará
el próximo año y el estadio funcionaría
a pleno rendimiento en la temporada 2011-2012.
Será entonces cuando los aficionados y
el resto de bilbaínos podrán disfrutar
de un campo cuya iluminación exterior será
un espectáculo en sí mismo cuando
el Athletic juegue un partido de noche. Parte
de la explanada cercana a las fachadas emitirá
una potente luz roja que hará juego con
el tono blanco que adquirirá la recubierta.
Y, si el equipo rojiblanco marca un gol, varios
focos «chisporrotearán» una
luz intermitente hacia el exterior para que todos
conozcan la noticia.
César Azkarate desveló
que otro de los vectores que han guiado su diseño
es que el nuevo San Mamés no pierda el
«efecto presión» que tiene
el actual. La primera grada, situada en el subsuelo,
estará cerca del césped para mantener
esa sensación, muy importante a la hora
de animar. El terreno de juego tendrá 105
metros de largo y 68 de ancho -120x80 si se le
suman las bandas- y el estadio tendrá dos
sótanos en los que habrá plazas
de aparcamiento.
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