| Un
vestíbulo de lujo para
La Alhóndiga
La
transformación de La Alhóndiga en
el centro de ocio y cultura de Bilbao ha alcanzado
al fin la calle. Y es que pronto se podrá
ver la obra de Starck en la
plaza Arriquíbar. El francés
pretende convertir esta vieja glorieta en una
entrada de lujo para La Alhóndiga.
Los coches quedarán
en un segundo plano para dar mayor protagonismo
al peatón. La fuente se rehabilitará
y se colocará en un lado, el pavimento
se elevará poco más de un metro
para hacer más accesible la rampa de entrada
al centro, se plantarán cerezos de vistosa
floración y se crearán seis zonas
diferenciadas con su propio mobiliario. Pero lo
más espectacular se verá en el suelo,
donde unos adoquines de colores convertirán
la calle en grandes alfombras.
Falta ya poco más
de un año para ver la espectacular transformación
del viejo almacén de vino diseñado
por Ricardo Bastida en 1909 en un innovador centro
cultural y de ocio. Piscinas, libros, un gimnasio,
un auditorio y hasta un balneario tendrán
cabida en el interior vanguardista diseñado
por el arquitecto francés Philippe
Starck para La Alhóndiga. En total,
más de 40.000 metros cuadrados en pleno
corazón bilbaíno para el disfrute
de grandes, pequeños, estudiantes, deportistas,
amantes de la lectura o para los que busquen la
relajación en las aguas de un spá.
Un gran atrio central dará
la bienvenida a los usuarios de Alhóndiga
Bilbao, nombre con el que se ha bautizado el proyecto.
En este patio las columnas serán las protagonistas;
y es que 43 pilares serán los encargados
de sustentar los tres edificios ideados por Starck.
Del techo colgará una gran pantalla para
la emisión de todo tipo de proyecciones.
Aunque el diseñador francés ya ha
dicho que espera que la imagen más proyectada
sea la de un gran sol que "distribuya su calor
entre los usuarios". Otra curiosidad del futuro
de La Alhóndiga son las piscinas. El suelo
será transparente y los visitantes que
pasen por el atrio podrán ver a la gente
bañándose en el techo.
La Alhóndiga
ha protagonizado buena parte del discurso municipal
de los últimos 20 años. Diferentes alcaldes -como
Pilar Careaga, José María Gorordo, Josu Ortuondo
e Iñaki Azkuna- han señalado al viejo depósito
neoclásico como el proyecto estrella para el ensanche
bilbaíno, de forma que el futuro del edificio
ha variado con los años y las diferentes visiones
de los gestores de la urbe. Pudo transformarse
en un bloque de viviendas, en un ambicioso cubo
de cristal que acogería al arte y la cultura,
en un polideportivo, en un museo de arte contemporáneo
e incluso en el futuro Palacio
de Deportes.
Finalmente,
el inmueble, declarado de interés cultural, se
convertirá en un moderno centro cultural y de
ocio con bibliotecas, salas de exposiciones, cines,
gimnasios, piscinas, restaurantes, solarium, etc...
Las obras, gestionadas por la sociedad Bilbao
Ría 2000, dividirán La Alhóndiga
en tres edificios, uno para cada uso: cultural,
ocio y deportivo. Entre los tres sumarán 40.000
metros cuadrados, casi el doble de la superficie
ocupada por el Museo Guggenheim.
Más allá
de las impresionantes cifras que baraja el proyecto,
la expectación del mismo reside en gran medida
en la capacidad de fascinación de Starck,
un diseñador acorde a la prestigiosa lista de
arquitectos y urbanistas que desde hace años dibujan
el presente y el futuro de Bilbao. "Quiero hacer
algo formidable, lleno de energía, de entusiasmo.
En definitiva, un edificio con la elegancia de
la inteligencia y la belleza de la felicidad",
resumió el francés en una de sus visitas a Bilbao. |