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La crisis inmobiliaria
amenaza grandes obras en Bilbao
JOSÉ MARI REVIRIEGO
Garellano
se ha convertido en 'El Dorado' de Bilbao. En
este recinto de apenas 60.000 metros cuadrados,
hoy sede de la Policía Municipal y de Bomberos,
están depositadas las esperanzas de los
gestores del urbanismo de la ciudad, representados
en Ría 2000. Aquí se ha diseñado
una ambiciosa regeneración, sustentada
en una operación inmobiliaria de la que
dependen otros retos: hay previstos 1.150 pisos
a partir del año 2010, en lo que será
la última gran edificación en una
ciudad que ya no dispone de solares libres, salvo
en sus aledaños -Zorrozaurre
y Olabeaga-.
Su construcción rematará lo que
se conoce como El Ensanche, pues esta urbanización
está a un paso de la Gran Vía y
de sus áreas de influencia, sobre todo
cuando se derribe la barrera física y psicológica
que representa el viaducto de Sabino Arana, el
principal acceso del tráfico a la capital
desde la autopista.
Pero la importancia de Garellano
va más allá del encaje en la trama
urbana, ya que la venta de las casas es clave
para llevar a buen puerto tres grandes proyectos
ya en marcha. Se trata del soterramiento
del tren de Feve en Basurto, la mudanza de
Protección Civil y Seguridad Ciudadana
a Miribilla y la apertura de un centro cívico
en el viejo edificio de desinfección de
Zankoeta. La financiación de las tres obras
depende del éxito en la comercialización
de pisos, una operación condicionada hoy
por el parón del sector inmobiliario y
por los tipos de viviendas planteados: la mitad
serán protegidas -VPO y tasadas a partes
iguales- y la otra, a precio libre.
Por tanto, la promoción
cumple con creces su función social, pero
fía el éxito financiero en los 575
pisos que saldrán a la venta en el mercado
libre, sobre los que recaería la carga
económica. Este delicado equilibrio está
vigente en las grandes operaciones inmobiliarias
de Bilbao -Zorrozaurre, con 5.680 pisos previstos,
la mitad protegidos, es el otro ejemplo-, aunque
se hace más 'sensible' ahora que el mercado
parece frenado tras años de sucesivos encarecimientos.
O sea que en Garellano no sólo habrá
que hilar fino con el compás; también
con la calculadora.
Hasta 2010
Los responsables de Bilbao Ría
2000 ratificaron ayer las líneas maestras
de la operación al término de su
consejo de administración y confirmaron
su compromiso con esta pastilla urbana, una perla
para la ciudad. Además de anunciar la convocatoria
de un concurso restringido para seleccionar al
equipo de arquitectos que diseñará
este mismo año la urbanización,
los representantes de la sociedad pública
repasaron de forma somera las luces y sombras
del proyecto. Tanto su presidente, Iñaki
Azkuna, como su director, Ángel Nieva,
admitieron que ven con «preocupación»
el estancamiento que sufre el mercado de la vivienda,
pero mostraron su confianza en que los efectos
de esta amenaza se hayan reducido cuando comience
la venta de parcelas a los promotores privados,
dentro de dos años. «Esperemos que
la crisis no nos afecte demasiado», indicaron.
A favor de esta tesis juegan la
ubicación, en plena columna de Bilbao,
y los plazos de construcción. El arranque
de la urbanización de Garellano depende
de la edificación de la nueva sede de Bomberos
y Policía Municipal de Miribilla, cuya
finalización está prevista para
2010. Sólo entonces habrá luz verde
a la mudanza y la consiguiente venta de parcelas
para pisos.
Cualquier retraso en esta iniciativa
podría agravar las incertidumbres, al acercarse
a los plazos de Zorrozaurre, donde hay planteados
más de 5.000 pisos, o de Olabeaga, que
podría acoger otros mil para pagar el soterramiento
de Renfe. Demasiados pisos a la vez para un mercado
hoy colapsado y sobre el que gravitan incertidumbres
en el futuro.
Por eso es tan importante Garellano,
pieza a pieza. Las viviendas que se levantarán
en este suelo, de propiedad municipal, sufragarán
directamente tres grandes obras, además
de los propios costes de urbanización,
del Master Plan del arquitecto elegido y de los
honorarios del promotor privado. El soterramiento
ferroviario entre Gordoniz y Basurto es el tajo
más caro de Ría 2000 en sus 15 años
de trayectoria. Aunque el presupuesto es de 70
millones, hay que descontarle 18 millones -12
abonados ya por el Ministerio de Fomento y 6 por
Ría 2000, gracias a las plusvalías
de Abandoibarra-.
La segunda operación es
el propio traslado a Miribilla, cuyas nuevas instalaciones
están presupuestadas en 33,5 millones.
Y la tercera, y más cercana, es la reconversión
de Zankoeta en centro cívico, en lugar
del ya existente en Garellano. Rondará
los 4 millones.
En total, la venta de viviendas
debe dejar 'limpios' más de cien millones,
unas cuentas que ofrecerían márgenes
muy ajustados con la coyuntura actual a no ser
que se 'castigue' el precio de la vivienda libre.
Hoy por hoy, en un cálculo aproximado,
un piso de este tipo en el nuevo Garellano debería
rondar los 500.000 euros para hacer viable la
operación. Para cubrirse las espaldas y
garantizar la solidez económica de las
obras ya en marcha, Ría 2000 decidió
prevenirse y suscribió en marzo de 2006
el mayor préstamo de su historia al endeudarse
en 105 millones para poder financiar el soterramiento
de Feve y la mudanza a Miribilla hasta que pueda
explotar la veta de Garellano.
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