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San Francisco se quedan sin párking
subterráneo por las ruinas de un convento
gótico
Los vecinos de San Francisco han
visto cómo las autoridades han tenido que
dar marcha atrás al proyecto de un
párking subterráneo en el barrio.
Las ruinas descubiertas tras los primeros trabajos
de excavación son de tal importancia que
la construcción del aparcamiento es totalmente
inviable.
Bajo la plaza
Corazón de María han aparecido
los restos de un convento gótico del siglo
XV. Todo un hallazgo que permitirá conocer
por ejemplo cómo era la alimentación
o incluso la salud de los primeros bilbaínos.
Una vez desechado el proyecto del aparcamiento,
ahora toca proteger el yacimiento. Para ello se
ha previsto la construcción de una especie
de "tapa" que permita también
regenerar la plaza
Corazón de María.
En otro rincón de Bilbao,
en Mazarredo,
sí que sigue adelante el proyecto de un
nuevo parking. Y es que esta
arteria de la capital vizcaína sufrirá
en los próximos dos años una profunda
reforma para adecuarla a la imagen cosmopolita
que le rodea.
Con un presupuesto de 6,9 millones
de euros, el proyecto contempla la construcción
de un aparcamiento subterráneo con capacidad
para 184 vehículos bajo el puente de La
Salve. Además, se ampliarán las
aceras, se crearán miradores, cambios en
el sentido del tráfico, nuevas plazas de
estacionamiento OTA y un nuevo brazo para los
vehículos que descienden desde el puente
de La Salve hasta el Guggenheim.
Las obras se prolongarán
hasta 2010 y sumirán en el caos circulatorio
a esta zona de Bilbao. Y es que los trabajos obligarán
a cerrar carriles, cambiar el sentido de algunas
calles e incluso cerrar durante un mes uno de
los carriles de bajada y otro de subida del puente
de La Salve. Y todo con el objetivo de actualizar
la imagen de la Alameda de Mazarredo para hacerla
más para el peatón y menos para
los coches.
Más aparcamientos
El problema del tráfico
está a punto de desaparecer en Bilbao.
Eso es al menos lo que esperan las autoridades
locales mediante el Plan de Aparcamientos puesto
en marcha hace ya cuatro años. El último
aparcamiento inaugurado es el de la Plaza
Nueva, remodelado completamente y convertido
en exclusivo para residentes. Pero
con esta iniciativa, la ciudad no sólo
se está dotando de necesarias plazas de
garaje, sino que también está ganando
importantes espacios de ocio.
Este es el caso del Muelle
del Arenal, que tras cuatro años de
obras ha renovado por completo su imagen y ha
uniformado su estilo con el del muelle de Ripa.
El paseo, que une el puente del Ayuntamiento y
el del Arenal, continuará siendo eje vital
de la Aste Nagusia. De hecho, el mobiliario ubicado
en la zona es desmontable y, además, se
han instalado tomas de agua, electricidad y saneamiento
para que las Txosnas sigan poblando este rincón
de Bilbao.
En el último
lustro han sido ya muchos los garajes inaugurados
en la capital vizcaína, como por ejemplo
los de El Arenal, La Alhóndiga, Indautxu
y, recientemente, el
de la plaza Campuzano y Zabalburu.
De hecho, en la mayoría
de estos nuevos aparcamientos hay largas listas
de espera, lo que demuestra la enorme falta de
plazas de párking que hay en Bilbao. El
plan municipal es que más de una veintena
de aparcamientos repartidos por todos los barrios
terminen en 2007 con los problemas de tráfico.
Y es que, visto que los párking de rotación
sólo generan más embotellamientos,
la solución planteada ahora es dotar a
los ciudadanos de plazas de garaje subterráneas,
para que volver a casa no signifique dar vueltas
durante media hora para al final dejar el coche
aparcado de cualquier manera en la calle.
Acabar con los atascos era al
menos la esperanza de Iñaki Azkuna y su equipo
de Gobierno cuando en 2003 decidió crear una concejalía
específica -el área de Intervenciones Estratégicas
y Aparcamientos- para tratar el asunto del déficit
de estacionamientos tanto en el centro de Bilbao
como en los barrios de la periferia. Además, el
Ayuntamiento modificó el Plan General de Ordenación
Urbana, el instrumento legal más importante para
regular los usos del terreno.
Tres años después, el resultado son más de 10.000
plazas de aparcamiento nuevas y otras tantas que
se inaugurarán los próximos años.
Algunos de los párking proyectados no verán
la luz de momento por falta de compradores, aunque
otros tienen listas de espera de más de un centenar
de personas. Y es que el centro de la ciudad está
muy necesitado de plazas de estacionamiento en
un Bilbao donde la mayoría de los edificios carecen
de parcelas subterráneas y el metro cuadrado empieza
a escasear.
Esta falta de oferta ha disparado el precio de
las plazas de tamaño estándar en el centro. Por
ejemplo, en el Ensanche se piden ya hasta 90.000
euros por una parcela individual o, lo que es
lo mismo, por cuatro rayas blancas pintadas en
el suelo. Al final, resulta que las plazas son
más caras que los vehículos que hay aparcados
en ellas.
A finales de los 80 comenzaba a hacerse patente
el problema de los aparcamientos en la villa.
Desde el Ayuntamiento, anunciaban ya que resolver
este déficit costaría cerca de 30.000 millones
de pesetas (lo que hoy serían 180 millones de
euros). Además, las autoridades municipales advertían
de que el índice de coches por habitante en Bilbao
era inferior a la media española y europea, pero
que estos datos no iban a durar mucho tiempo y
pronto comenzaría a haber más vehículos por las
calles y por lo tanto más problemas de tráfico.
Las previsiones hechas por los técnicos municipales
en aquella época no iban mal encaminadas. El número
de vehículos en las calles aumenta escandalosamente
cada año y cada vez es más normal que haya más
de un coche por hogar.
De ahí que en 2003 el Ayuntamiento decidiera poner
en marcha el Plan de Implantación de Aparcamientos
con el objetivo de satisfacer la demanda existente
en todos los barrios de la villa. En total se
proyectaron más de una veintena de párking,
pero no todos salieron adelante. En algunos casos,
como en el de Rekalde, la promotora tuvo que dar
marcha atrás ante la falta de posibles compradores.
Los que sí han salido adelante
son los de El Arenal, Ugarte, Doctor Areilza,
La Alhóndiga, Indautxu,
Torres Quevedo, Camino del Polvorín, Jardines
Garai, Peñascal, La Peña, Escolpaios, Sarriko,
Altamira, Iturriaga, Campuzano,
Zabalburu
y Travesía Ciudad Jardín. Otros están actualmente
en obras como los de Amezola, plaza del Gas, plaza
Basterra,
Zorroza, Txurdinaga, Uribarri, plaza Jado,
Piedritas, Carmelo, Hermanitas de los Pobres y
Plaza Nueva.
Algunos de estos párking no sólo
supondrán una solución al problema
del tráfico en Bilbao sino que revitalizarán
diferentes zonas de la ciudad ya que cuando el
suelo se cubra nacerán nuevas plazas
con amplias zonas verdes y áreas peatonales.
Este es el caso, por ejemplo, de las obras del
aparcamiento de la plaza Indautxu, donde además
de un mejorado párking, los vecinos de
la zona han ganado un gran espacio de ocio, superior
incluso al de la plaza Moyua.
En total se están construyendo en estos momentos
cerca de 6.000 parcelas nuevas. El objetivo municipal
era duplicar en cuatro años los más de 8.000 estacionamientos
que había en Bilbao en 2003. Habrá que esperar
aún varios años para ver si todos estos aparcamientos
solucionan el caos circulatorio que cada día sufren
miles de conductores en la villa.
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