Un acto tan sencillo y especulativo como la compra de un cuadro carísimo destapa la caja de los truenos y resquebraja la amistad de tres hombres antagónicos en caracteres. Es, en síntesis, el eje sobre el que transita 'Arte', un montaje que evidencia la fragilidad de las relaciones humanas y que sirvió para constatar ayer las excelentes relaciones que mantienen, a día de hoy, el director gerente del Euskalduna -donde se representará desde hoy y hasta el próximo 31 de agosto-, el productor Pedro Larrañaga y el realizador y protagonistas de la obra. También quedó constancia de cuánto se agradece en tiempos olímpicos y de crisis la llegada de nuevos récords. 'Arte' ha desbancado a 'Gorda' y se ha convertido en el espectáculo más demandado en venta anticipada de entradas en Bilbao, con casi 6.000 localidades vendidas.
Lo anunció radiante Jon Ortuzar por acoger el estreno en España de la nueva adaptación de la obra de Yasmina Reza: «Siento debilidad por este montaje y estos señores. Pedro (Larrañaga) es el promotor teatral más importante y Luis Merlo es el mejor actor joven de España». A partir de aquí, se turnaron para repartirse los halagos. Merlo lamentó el paso del tiempo porque, dijo, «antes teníamos actores de genio. Pero se han ido yendo y quedan muy pocos». Sin embargo, afortunadamente, hay directores como Eduardo Recabarren, sin los que sería «imposible» llevar a escena obras como la de la dramaturga francesa. Eduardo no se quedó corto: «Para un director, que te llame Pedro, no Almodóvar, es un puntazo». Iñaki Miramón elevó el listón de complacencias: «Con esta función todos hemos trabajado desde la verdad». Y Alex O'Dogherty remató: «Espero estar a la altura. Hace poco hacía el payaso en un teatro pequeño y miren dónde estoy ahora. Es como sacarme del Cádiz y meterme en el Real Madrid», ironizó.
Tras los piropos, llegó el análisis, de la mano, nuevamente, de Merlo para advertir que 'Arte' reflexiona sobre el amor, el desamor, la soberbia y el miedo a los cambios. Y se mostró convencido de que la obra cautivará al público porque «a los espectadores nos gusta ver sangre, y aquí abundan los conflictos».