Vitoria, la ciudad tranquila, dirá adiós a la serenidad en tan sólo cuatro días para sumergirse en el éxtasis festivo. Unas 40.000 personas abarrotarán un año más la plaza de la Virgen Blanca que, aunque renovada, volverá a convertirse en una olla a presión. Sin embargo, como cada 4 de agosto, la llegada de Celedón irá más allá de la euforia, del puro y del champán. Por este motivo, el Ayuntamiento de Vitoria ya tiene a punto el dispositivo municipal que velará por la seguridad de vitorianos y visitantes durante los seis días que dure la juerga. El plan supondrá el despliegue diario de una media de 230 policías municipales, además de bomberos y sanitarios, que estarán de guardia tanto en el Chupinazo como en el resto de actos multitudinarios de La Blanca.
Pese a que el momento de inflexión llegará a las seis de la tarde del lunes, el plan de emergencia municipal y de servicios especiales quedará activo a partir de las cuatro y media de la tarde con la instalación de varios puntos de atención sanitaria y ambulancias en los aledaños de la plaza de la Virgen Blanca.
El despliegue sanitario estará formado por ocho servicios que abrirán con distintos horarios y que servirán para descongestionar los hospitales Txagorritxu y Santiago Apóstol. Por un lado, el Punto de Atención Continuada (PAC) de la calle Santiago sólo cerrará entre las cinco y las nueve de la mañana los días 4 y 5. El resto de las fiestas estará abierto de cinco de la tarde a cinco de la mañana.
Pero habrá más. El primer hospital a pie de calle quedará instalado en el cruce de la calle Mateo de Moraza con Lehendakari Aguirre y estará abierto hasta las cuatro de la mañana todos los días de los festejos. Además, el ferial de Mendizabala y la plaza General Loma contarán con otros dos puntos sanitarios.
El primero funcionará todos los días entre las siete de la tarde y las dos de la madrugada, mientras que el segundo servirá para atender las emergencias derivadas de la bajada de Celedón. No será el único. El día 4 por la tarde quedará instalado en la plaza de España un segundo puesto de atención de urgencia y cuatro ambulancias: en la catedral nueva, Mateo de Moraza, General Loma y en la propia plaza de España.
Tras el Chupinazo, la Policía Local asumirá el papel protagonista para garantizar la seguridad durante las fiestas. Y es que según explicaron ayer el concejal de Seguridad Ciudadana, José Manuel Bully, y el director del departamento, Pedro Anitua, la Guardia Urbana vigilará con mano de hierro el consumo de alcohol de menores. «Habrá tolerancia cero -recalcó Bully- y se denunciará a todos aquellos bares y tiendas que incumplan la ley».
Además, la Policía Municipal va a incrementar de forma sustancial los controles de alcoholemia, que se llevarán a cabo «a todas horas y en cualquier punto de la ciudad». El año pasado, sir ir más lejos, los agentes realizaron 561 pruebas a otros tantos conductores. De ellos, 26 dieron positivo.
Los agentes locales vigilarán también a pie de calle la venta ambulante -«para evitar el intrusismo y garantizar que todos los productos que se venden cumplan con todas las garantías de seguridad»-, al tiempo que velarán por que los vehículos conducidos por los blusas en los paseíllos de ida y de vuelta de los toros no tomen las calles de la ciudad.
«Se ha llegado a un acuerdo con las cuadrillas para que sus coches, camiones y tractores queden concentrados en el instituto Ekialde de la calle Florida y no circulen por Vitoria», detalló Anitua. La Policía patrullará además las principales calles del centro para evitar la actuación de los carteristas y procurará una atención más cercana al ciudadano desde la comisaría provisional que se instalará en el edificio de Hacienda, en Dato.