Cuatro personajes vitorianos nos cuentan como pasan las fiestas
Joseba Beloki: «No me pierdo los bertsolaris»
Siempre ha vivido la fiesta de día porque, como buen deportista, no es animal nocturno. Beloki sugiere darse una vuelta por un escenario muy especial, la Plaza del Matxete. «Suele ser mi sitio preferido. Por la mañana no me pierdo los bertsolaris mientras tomamos un pintxo por los bares de la zona. Y, por la noche, la música vasca», comenta. El ciclista ha vivido momentos memorables con bertsolaris como Egaña: «Son muy grandes y desde pequeñito me ha gustado escucharlos, generan una magia especial». Este año, tanto Egaña como Sebastian Lizaso, Angel Mari Peñagarikano o Asier Otamendi recitarán sus versos en la plaza del Casco Medieval a mediodía, a eso de la una y media. Por la tarde, el lugar se engalana para recibir a grupos como la Asociación de Txistularis del País Vasco o artistas como Joseba Tapia. Y, de noche, hallaremos allí a Mikel Urdangarin o Txuma Murugarren. Beloki tiene claro su plan: «Unos pintxitos y unos bertsos en buena compañía, un paseo por el centro, ver cómo los blusas vuelven de los toros, una buena cena y al Matxete de nuevo a gozar de la música. ¡Es mi ambiente!».
Ohiane Ibarrola: «La subida de Celedón también es especial»
Es joven y le gusta saltar, bailar y disfrutar de la fiesta a tope. Para Oihane, dos puntos claves de La Blanca son su comienzo y su clausura. «Sin duda, la gente que no la ha visto nunca tiene que acercarse a la bajada de Celedón. Además, este año estrena plaza», comenta, refiriéndose a la reforma de la Plaza de la Virgen Blanca. «Me encanta meterme en el mogollón, aunque hay quienes prefieren presenciarlo todo desde lejos». La modelo regresa a los pocos días al mismo espacio para despedir al aldeano de Zalduendo. «La subida de Celedón también es especial. No se reúne tanto gentío, pero la plaza está superchula, de noche tiene otro encanto», afirma Ibarrola, que afronta el cohete final con optimismo: «Pienso que ya queda un día menos para las fiestas del año que viene». Y se va de marcha y se divierte viendo cómo los blusas simulan entierros de Celedón: «Uno de ellos se hace el muerto y los otros le llevan a hombros con velas alrededor».
Raquel Recio: «Berbetoros dará que hablar»
A la galerista vitoriana le gusta, sobre todo, el ambiente que se genera durante la feria taurina de La Blanca: «Los blusas en la grada de sol, la alegría que destilan los tendidos... Si, encima, la faena es buena, sales de la plaza como una moto», explica. No es de los que van a todas las corridas, elige bien las que más le atraen. «Este año no me perderé la del día nueve, en la que tomará la alternativa José Miguel Berbetoros, un torero vitoriano al que conozco. Pienso que va a dar que hablar», recomienda. Pero los toros no son sólo la corrida: «El paseíllo de ida y vuelta a la plaza es genial: ver la algarabía que montan las cuadrillas de blusas, introducirte en ellas, observar a la gente que salta y baila al son de las charangas... Es fantástico y muy contagioso», asegura. Y por las mañanas, «si la noche no ha sido excesivamente dura», también suele acercarse al coso para disfrutar con las vaquillas: «Hay auténticos fenómenos que tienen arte incluso cuando la vaquilla les da una voltereta».
Txema Blasco: «La Procesión de los Faroles es increíble»
El actor de ‘Cuéntame’ lo tiene muy claro: «A alguien que viene de fuera le recomendaría la Procesión de los Faroles y el Rosario de la Aurora». Labrados con cristales de colores y de alto interés artístico, los faroles se pasean por el centro la noche del 4 de agosto, mientras que el Rosario de la Aurora se celebra a las 7 de la mañana siguiente. «Es una procesión increíble, pocas habrá en España tan especiales y bonitas», afirma. El año pasado, después de mucho esperar, el intérprete logró desfilar portando uno de los faroles: «El Letanía Virgo Potens. Fue la primera vez en mi vida y se me ponen los pelos de punta al recordarlo. En fiestas hay infinidad de actos, pero estos dos son los realmente dedicados a la patrona, la Virgen Blanca, y se merece que la gente acuda a ellos», dice el actor, que también goza dejándose llevar por los blusas, que suelen reconocerle y le sacan a bailar.