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El Guggenheim acoge el regreso a Europa de la colección Thannhauser

La dirección del legado del mecenas permite de forma excepcional que los fondos salgan de Nueva York La obra de impresionistas y primeras vanguardias del siglo XX vuelve al museo de Bilbao

J. A. González Carrera/BILBAO

 Selecciones de la colección Thannhauser: Obras de Picasso, Braque, Monet, Manet, Cezzane, Pascin, Degas, Matisse y Van Gogh, hasta el 17 de febrero
La ciudad moderna: Pintura de Bauer, Chagall, Delaunay, Feininger, Gleizes, Grosz, Kandinsky, Lèger, Seurat, Torres-García, Wols,. Porgrama de cine de la primera mitad del XX en paralelo. Hasta el 17 de febrero
 Chillida/Tàpies: 'Materia y pensamiento visual'. Hasta el 14 de abril
 Louise Bourgeois: Retrospectiva de dibujos y esculturas de la artista. Hasta el 14 de abril
 Jeff Koons: Serie pictórica 'Fácil diversión etérea'. Hasta el 20 de enero
 Fabricio Plessi: 'Roma II'. Hasta el 17 de febrero

'Torre Eiffel', de Robert Delaunay (1911), de la muestra 'La ciudad moderna'/Bernardo Corral

'La planchadora', una obra maestra del periodo azul de Picasso, preside la entrada a la sala en la que cuelgan las 32 obras de la Colección Thannhauser que la Fundación Guggenheim de Nueva York ha traído al museo de Bilbao, en una de las seis presentaciones de la colección permanente inauguradas ayer.

Los fondos fueron legados a la entidad norteamericana por Justin K. Thannhauser, fallecido en 1978, pero están sujetos a las restricciones que dejó dictadas el mecenas alemán, que había conseguido salvarlos del expolio nazi en su huida a América y que quiso preservarlos a toda costa de la conflictiva Europa que le tocó vivir.

Un permiso excepcional de la dirección del legado Thannhauser ha posibilitado que una selección de las obras regrese de esta manera al Viejo Continente, tal y como explicó el director del Guggenheim Bilbao, Juan Ignacio Vidarte.

'La planchadora', de Pablo Ruiz Picasso (1904)
Picasso y compañía
Entre ellas, destacan otros catorce óleos y dibujos del genial artista español. De hecho, de las 73 obras que Thannhauser legó al Guggenheim de la Quinta Avenida, casi la mitad son piezas de Picasso. La selección traída a Bilbao incluye a Georges Braque y a impresionistas como Edgar Degas y Paul Cezanne. En todos los casos las obras están protegidas con cristales.

El regreso al centro de arte bilbaíno de estos nombres capitales en el arte moderno, se ve además reforzado con otra selección de la misma época, del Guggenheim neoyorquino, organizada en torno al tema del paisaje urbano. El París de Chagall y Delaunay, el Berlín de Grosz o la Nueva York de Feininger y Gleizes, conforman esta muestra, que está acompañada de la proyección continua de películas realizadas por artistas como Man Ray, Fernand Lèger y Charles Sheeler, entre otros, además de cineastas como René Clair o Louis Feuillade.

El museo bilbaíno, que hasta el 30 de octubre, en que será inaugurada la muestra retrospectiva de Frank Gehry, tendrá su segunda planta cerrada al público, ha reforzado la programación con fondos de las colecciones Guggenheim con otras tres muestras: una de ellas dedicada a confrontar la obra de Eduardo Chillida y Antoni Tàpies. «Además de amigos, son dos artistas cuyas obras dialogan perfectamente», comentó el director de Chillida-Leku e hijo del escultor vasco, Luis Chillida, ante la nueva presentación de la obra de su padre en un museo «en el que mi padre ha creído desde el principio».

'Mujer dormida', de Pablo Picasso
Esta presentación ha puesto en juego los fondos que los museos Guggenheim de Nueva York y Bilbao atesoran tanto de Chillida como de Tàpies, incluidos una serie de xilografías del artista vasco fechadas en los de años 80. Escultura y pintura frente a frente, con el nexo de unión de la preocupación por la materia en dos de los más importantes artistas españoles.

Otra clásica de la pasada centuria, Louis Bourgeois, la autora de la araña instalada en el exterior, es objeto también de una singular muestra retrospectiva, conformada con los dibujos y las esculturas coleccionados por la Fundación Guggenheim, que creyó en ella antes incluso de que la artista francesa establecida en EE UU, de casi 90 años de edad, comenzará a sonar internacionalmente hace tres décadas.

En un trabajo muy distinto, el creador de Puppy, Jeff Koons, ha llenado una de las salas con siete enormes pinturas pertenecientes al Deutsche Guggenheim Berlín. Las chocantes combinaciones de imágenes sacadas de revistas y los colores estridentes dominan en estos lienzos concebidos por ordenador y fabricados por la factoría de Koons.

 





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