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DOSSIER 1997


El Guggenheim prepara una gran muestra sobre la crisis del arte al pasar del XIX al XX

'De Degas a Picasso' será la exposición estrella del museo en el 2000

J. A. GONZALEZ CARRERA
BILBAO


REUTERS
La exposición de motos del Guggenheim de Nueva York llegará en otoño al País Vasco.

Una gran exposición sobre la decisiva encrucijada del arte registrada hace cien años, con el último cambio de siglo, será uno de los platos fuertes de la programación artística que los responsables del Museo Guggenheim Bilbao tienen prácticamente perfilada para el año 2000. En el panorama para el próximo curso de la pinacoteca vasca, aparecen también sendas retrospectivas dedicadas al transvanguardista italiano Francesco Clemente y al neoexpresionista norteamericano David Salle, así como una exhaustiva exhibición de la colección Panza, de arte conceptual y minimalista, y una muestra colectiva de seis artistas españoles de las últimas generaciones.

Las muestras sobre La Factoría de Andy Warhol y El Arte de la Motocicleta, ambas enormes, cuya inauguración está prevista para este otoño-invierno, darán paso, a partir de finales de enero y principios de marzo, respectivamente, a un nuevo y rutilante programa artístico anual, pensado con un sentido del equilibrio entre el arte más histórico, gracias a la muestra que llevará por título De Degas a Picasso, y las últimas expresiones plásticas, con el montaje de varias instalaciones audiovisuales de artistas internacionales.

Previsiones
La programación aún no está decidida en firme por los órganos rectores del Guggenheim Bilbao, en base a las propuestas de su hermano mayor neoyorquino, aunque sí bastante perfilada, por lo que alguno de los proyectos podría no llegar a realizarse. En este sentido, la presentación de la muestra de De Degas a Picasso, cuya producción debería estar ya muy avanzada, parece la celebración más segura.

También cuentan con bastantes garantías las exposiciones retrospectivas de Francesco Clemente, prevista en el plan operativo a cuatro años del Guggenheim Bilbao sobre uno de los artistas contemporáneos del que ha adquirido obra, concretamente la serie de encargo La estancia de la madre, y de David Salle (Norman, Oklahoma, 1952). Este pintor norteamericano está considerado como uno de los máximos exponentes del neoexpresionismo norteamericano, junto con Julian Schnabel.

Igualmente, parece segura la presentación el próximo año de una abundante visión de la colección de arte del conde Panza di Buomo, que la Fundación Guggenheim de Nueva York adquirió hace casi diez años con el dinero de la venta de algunas piezas menores de sus fondos históricos para ponerse al día en las corrientes conceptuales y minimalistas.

Muestra propia
El año 2000 podría traer también la segunda exposición, tras la actual de Eduardo Chillida, organizada por el Museo Guggenheim Bilbao, concretamente del arte vasco y español más actual.

La muestra, que estaría comisariada por Javier González de Durana, director de la Sala Rekalde, de la capital vizcaína, recogería algunas de las manifestaciones más interesantes en el campo de la nueva escultura y las instalaciones artísticas, e incluiría a algunos de los últimos ganadores de los Premios Gure Artea, como Francisco Ruiz Infante y Javier Pérez.

Al mismo tiempo, el museo vasco tiene previsto ofrecer a lo largo del 2000 varios montajes audiovisuales basados en las nuevas tecnologías, de autores cuyos nombres no han trascendido hasta el momento.

LA NUEVA PROGRAMACIÓN DEL MUSEO GUGGENHEIM

1º 'De Degas a Picasso'
Muestra delimitada por el más importante pintor, artista gráfico y escultor francés del siglo XIX y principios del XX, conocido mundialmente por sus rupturistas cuadros sobre carreras de caballos, ballet, teatro, circo, ensayos de danza, escenas de café y lavanderas, y el creador más desbordante y genial de esta centuria que se acaba. La exhibición recogerá algunos de los hitos del impresionismo y de las primeras vanguardias históricas.

2º 'Francesco Clemente'
Retrospectiva de uno de los más ilustrados representantes del transvanguardismo europeo, cuyo ciclo pictórico La stanza della Madre (1995-96) concebió expresamente para una de las salas cúbicas del museo bilbaíno. Esta serie ya fue presentada al público por el Guggenheim vasco dentro de la exposición inaugural del centro, entre octubre de 1997 y mediados de 1998. En la obra de este destacado pintor italiano se entretejen la astrología, las culturas mediterránea e india, la historia sagrada y su simbología más íntima como artista. En principio, la muestra incluirá unos 150 frescos, pinturas, mosaicos, dibujos, libros y esculturas.

3º 'David Salle'
Nacido el mismo año que Clemente, 1952, pero en Oklahoma y residente en Nueva York, David Salle aparece en el horizonte del Guggenheim Bilbao como una de las más firmes manifestaciones del retorno a la pintura generado por el neoexpresionismo en EE UU. La retrospectiva descubrirá a este lado del Atlántico y en este costado de Europa una pintura dominada por el pastiche y poblada de imágenes tomadas de fotos en blanco y negro, cuadros franceses y americanos del XVIII al XX, anuncios publicitarios antiguos y manuales de dibujo.

4º 'La torre herida'
Título de la muestra colectiva de seis artistas vascos y españoles que tienen en común su trabajo en el campo de la escultura y las instalaciones y el haber expuesto en estos últimos años en la Sala Rekalde, de Bilbao, o en Area 2, su espacio más experimental y de encuentro artístico. Se trata, en principio, de los bilbaínos Mavi Revuelta y Javier Pérez, el vitoriano Francisco Ruiz Infante, el madrileño Gabriel Díaz y el tándem formado por la leonesa Agustina Otero y el guipuzcoano Leopoldo Ferrán.

5º Colección Panza
El Guggenheim de Nueva York traerá a Bilbao una exhaustiva muestra de sus fondos de arte conceptual y minimalista adquiridos al conde Giuseppe Panza di Buomo. La colección incluye destacadas obras de algunos de los más renombrados representantes de estas corrientes, como Dan Flavin, Peter Shelton, Roni Horn, Sol LeWitt, Jannis Kounellis, Mario Merz, Carl André, Donald Judd o Brice Marden.

A medias
ENRIQUE PORTOCARRERO

A primera vista, y sin saber las fechas concretas de su ubicación en el calendario, la programación de exposiciones prevista para el año 2000 se antoja algo descompensada en cuanto a su mayor acento en lo más contemporáneo. Quiere ello decir, que, a pesar de una lógica museística, centrada en el arte posterior a 1945, bien se podrían haber previsto más exposiciones referidas a las vanguardias históricas, con el objeto de ir labrando un mejor entendimiento social sobre los derroteros del arte. Lo digo, sobre todo, porque ya se vio cómo una excelente exposición contemporánea, la de Rauschenberg, tuvo una más o menos fría acogida por parte de un público todavía necesitado de mucha pedagogía artística.

Aún así, el arranque con una muestra consagrada al tránsito del impresionismo al cubismo supone un indudable acierto, siempre que el comisariado y el contenido de la misma estén a la altura de las circunstancias. Y lo mismo sucede, obviamente, con un previsto diálogo entre el neoexpresionismo americano de Salle y su paralelo europeo en la transvanguardia de Clemente, aunque el furor del inefable señor Krens por el italiano comience ya a ser sospechoso. De dudosa oportunidad es, en cambio, la inevitable exposición de una colección Panza que, a estas alturas, ya suscita una curiosa unanimidad sobre su carácter soporífero: todo sea que el señor Krens nos enchufe tres moderneces a final de año y, con ello, la programación se quede tuerta.

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