|
PORTADA
NOTICIAS
EXPOSICIONES
INF. GENERAL
ALBUM
DE FOTOS
VISITAS
ILUSTRES
Y
DESPUÉS, ¿QUÉ?
|
«Al ver el Guggenheim sentí la
necesidad de filmar el proceso creativo de Gehry»
Sidney Pollack presenta en Bilbao su filme sobre
el célebre arquitecto «Frank es una persona calmada,
ya no tiene nada que demostrar»
J. A. GONZÁLEZ CARRERA/BILBAO
Se conocían de mucho antes, incluso sus familias se trataban,
pero Sidney Pollack no conocía demasiado el trabajo de Frank
Gehry, autor del Guggenheim Bilbao, el más fantástico
ejercicio de libertad creativa registrado en el campo de la edificación
a finales del siglo XX. No sabe de arquitectura, sólo de cine
y de cómo financiarlo, pero después de dedicarle un 'largo'
documental en el que incluye numerosos testimonios de personas conocidas,
actores, artistas, millonarios y hasta el mismo alcalde de Bilbao, ha
llegado a la conclusión de que hay algo de genial en Frank Gehry
y su sorprendente obra repartida por el mundo.
¿Cómo
puede ser un genio alguien de aspecto tan normal? El director de películas
como 'Los tres días del cóndor', filme en el que incluye
algunas imágenes del Guggenheim de la Quinta Avenida, obra de
Frank Lloyd-Wright, y 'Memorias de África', niega que semejante
condición tenga que reflejarse en la cara.
La primera vez
«Solemos pensar que alguien genial tiene que ser alguien difícil,
pero Frank -considera- es una persona calmada, aunque esto no quiere
decir que no tenga temperamento, que lo tiene. Para mí es alguien
que ya no tiene nada que demostrar, debido al éxito alcanzado.
Él ya ha satisfecho esa necesidad que muchas veces tenemos».
'Sketches of Frank Gehry', una película de 90 minutos de duración
que es además el primer documental del cineasta norteamericano,
tuvo una buena acogida en el último Festival de Toronto; distribudoras
de varios países se han interesado en ella, por lo que podría
tener un cierto recorrido comercial. El Museo Guggenheim Bilbao, que
lo ha incluido entre los archivos fílmicos de su biblioteca como
un material además de uso didáctico, lo presentaba ayer
a un grupo de amigos del centro.
Pollack ha rodado por su cuenta en película de super 16 milímetros
en varios edificios de Gehry, empezando por el museo Guggenheim Bilbao,
donde dice que sintió la necesidad de dedicar su primer trabajo
documental al arquitecto amigo. «La primera vez que lo vi, cuando
la inauguración, fue una experiencia para mí impresionante»,
recordaba ayer, aunque en una nueva visita, tres años después,
su entusiamo se renovaba: «Creía que me acordaba de algo,
pero ahora veo que siempre es diferente: es uno de los mejores museos
que he visto en mi vida».
El hecho es que fue entonces cuando empezó a pensar en cómo
podía reflejar al premio Pritzker 1989 y su arquitectura: «De
repente -explica-, tuve el deseo de contar tanto las emociones que yo
mismo sentía ante un edificio así, como la manera en que
el arquitecto lo había gestado. He querido ofrecer una visión
de su proceso creativo, en el que he comprobado que es determinante
la tensión que se establece entre él y el cliente».
Juntos por Europa
Pollack y Gehry reunieron tiempo y dinero, y en julio de 2001 se juntaron
por fin en Bilbao para realizar la parte más personal del filme,
y recorrieron varios edificios del arquitecto en Europa: del Guggenheim
al Museo Vitra de Basilea, su primera obra en el Viejo Continente; la
sede de Nationale-Nederlanden en Praga, que se construyó casi
a la par que el museo de Bilbao, y una torre de viviendas y oficinas
con una elegante torsión en su alzado en Hannover, entre otros.
«Frank es una persona tímida y decidí rodar esta
parte con una simple cámara de vídeo: quería que
estuviera tranquilo y que se explicara con honestidad y naturalidad».
Preguntado por una posible localización para alguna próxima
película en el museo de titanio, el reputado cineasta norteamericano
comenta que se sentiría encantado, aunque trascendería
el marco: «Me gusta rodar en Europa y pienso que sería
muy interesante hacerlo en esta parte de España, un país
-me parece- con una política complicada y fascinante».
|