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Sube el público extranjero, baja el nacionalEl Guggenheim vuelve a superar el millón de visitantes en el año de su décimo aniversario El museo abrirá nuevo restaurante y una sala de orientación del público J.A. GONZÁLEZ CARRERA
El Guggenheim Bilbao sigue cumpliendo sus objetivos y el año pasado volvía a superar el millón de visitantes, con un total de 1.002.963. La cifra, en el año del décimo aniversario, supone unos 5.000 menos que en 2006, que equivale a las visitas de «cualquier día de verano», valoró el director general, Juan Ignacio Vidarte. Éste destacó ayer, al hacer balance, el hecho simbólico de rebasar «la cifra mágica» del millón, más que el objetivo anual, que hace unos años fue rebajado a 900.000 visitantes después de varios ejercicios en que llegó a estar por debajo de esa cantidad; en cualquier caso, un éxito un año más, en que pudo verse en verano la gran restrospectiva del artista alemán Anselm Kiefer, la séptima más frecuentada por el público en la historia del centro, con 570.000 personas. La mayoría de los museos importantes de España experimentaron el año pasado incrementos significativos en la aflcuencia de público, sobre todo la Fundación Miró de Barcelona, que ha superado al Guggenheim, y también el Thyssen de Madrid, que se le ha acercado mucho, al pasar de 736.713 a 978.064 visitantes, gracias a la muestra dedicada a los últimos paisajes de Van Gogh. Vidarte tiene un motivo de preocupación en el desequilibrio que registra la afluencia al museo entre el público extranjero y el nacional, cada vez más acusada. Los visitantes procedentes de fuera siguen creciendo y pasan del 60 al 67% del total, con el consiguiente descenso del público local y del resto de España. Por lo general, la gente tiende a no repetir la visita, como sucede en la mayoría de los museos; «ésta es una asignatura pendiente, pero no sólo de este museo, sino, en general, de los que tienen una proyección más internacional», advertía el responsable del centro. Vidarte llamaba la atención, no obstante, sobre la «paradoja» de contar, en cambio, con el colectivo de amigos más numeroso entre los museos de España -un público fiel, más bien local y que aumenta, hasta superar hoy los 16.100-, así como con un alto índice de renovación de los de 140 patronos corporativos y empresas con que cuenta el museo. El Guggenheim, que mantiene este año sus tarifas, las más caras en España -8,50, 10,50 ó 12.50 euros, en función de las salas abiertas al público-, cuenta con un sistema de programas educativos que sólo el año pasado atrajo a cerca de 450.000 alumnos y profesores de centros de enseñanza del País Vasco y su entorno. Han subido algo en cambio tanto las tarifas del servicio de amigos como, ya el año pasado, las contribuciones mínimas de las empresas colaboradoras del museo; el centro vio bajar algo no obstante su índice de autofinanciación del 70% al 65% y se mantiene como el museo de Europa con mayor capacidad para rentabilizar su oferta. Para este año cuenta con un presupuesto cercano a 27,5 millones de euros. Comer y orientarse El museo acometerá este mismo año, no obstante, la instalación de una sala llamada "de orientación del público"; un lugar donde la gente pueda planificar su visita sin agobios o hacer un alto en ella. La principal reforma supondrá la apertura de un nuevo restaurante con cocina propia, reservado a la oferta de alta cocina del museo; si no cambian las cosas, ocupará el espacio de la actual cafetería de la sala Arcelor. «El restaurante que conocemos tiene las dimensiones que tiene y una sola cocina para atender tres frentes: la oferta gastronómica, los menús del día y el cátering de los actos que se celebran en el museo», explicó Vidarte para justificar la reforma en ciernes. La actividad del museo y la cantidad de público que atrae -con un gasto medio de 243 euros por visitante; 243 millones en total- siguen generando un notable impacto beneficioso en el economía del País Vasco. Esto ha supuesto una generación de riqueza de más de 220 millones de PIB (un 4,5% más que en 2006)-, representando unos infresos adicionales para la Hacienda pública de unos 30 millones de euros. El "efecto Guggenheim" no cesa. g.carrera@diario-elcorreo.com |
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