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Adosados al Guggenheim

Más de mil "amigos" del museo participaron ayer en la representación de un simulacro artístico en el que se amplió la pinacoteca con motivo de su décimo aniversario

LORENA GIL


Performance de Maider López en el Guggenheim

El Museo Guggenheim de Bilbao presentó ayer su nueva galería, una sala efímera cuya "construcción" atrajo a multitud de curiosos hasta la explanada de Abandoibarra. "Adosados", la obra que la artista contemporánea vasca Maider López desarrolló para conmemorar el décimo aniversario del buque insignia de la revitalización de la capital vizcaína, recreó la ampliación del edificio gracias a la colaboración de más de mil "amigos" del centro. Cada voluntario sujetó sobre sí mismo una plancha que emulaba el titanio hasta conformar distintas estructuras que, vistas desde una perspectiva aérea, simulaban la expansión de la pinacoteca.

La "performance" estuvo dividida en tres apartados. La primera creación tuvo lugar junto al parque ubicado en la ribera de la ría. Tras llevar a cabo con éxito varios ensayos previos, los participantes levantaron al unísono las placas -de algo más de un metro de altura- sobre sus cabezas y, mediante la táctica conocida como "tortuga", estrategia defensiva propia de las legiones romanas, lograron representar con movimientos precisos y acordes la imagen de una galería. Se realizaron un total de tres alzadas, de tres minutos cada una, todas ellas controladas desde la balconada del Guggenheim por la autora del proyecto. «¿Qué están haciendo?», preguntaba más de un turista que se topó con el acto mientras paseaba por los alrededores del museo. Ninguno dejó pasar la oportunidad de llevarse una instantánea. «Esto sólo pasa una vez», comentaban después de inmortalizar el momento.

Cerca de novecientos "amigos" del Museo fueron los protagonistas de la segunda parte de la representación. Agolpados, como en una manifestación, cruzaron la pasarela con la plancha bajo el brazo hasta bordear la escultura "Mamá" (Maman), de Louise Bourgeois, más conocida como "la araña". Esta actuación, que apenas duró veinte minutos, permitió dotar de una nueva perspectiva a los pasillos del edificio de Frank Ghery.

El broche final, sin embargo, corrió a cargo de sesenta voluntarios escogidos por la artista. Niños y adultos recrearon a modo de trampantojo -técnica pictórica que intenta engañar a la vista jugando con la perspectiva y otros efectos ópticos- la ampliación de la Sala Fish del museo, sujetando sus placas a modo de pancarta y conformando una pared de seis alturas que daba continuidad a la sala de exposiciones sin columnas más grande del mundo. «En este caso, la dificultad era mayor, ya que se trataba de buscar el único ángulo de vista desde el que los bordes quedan completamente alineados para que la estructura fuese perfecta», reveló López una vez superada la prueba.

«Fidelidad incondicional»
Para llevar a cabo este proyecto, el Guggenheim solicitó el pasado septiembre la colaboración de su colectivo de Amigos del Museo, el tercero más numeroso de Europa con cerca de 15.800 miembros. En tan sólo una hora se recibieron más de un centenar de llamadas y, en cuatro días, el cupo de mil participantes quedó cubierto, aseguraron desde la organización. Debido la «extraordinaria acogida», el museo abrió la convocatoria a otras doscientas personas, cifra que también se alcanzó de forma «casi inmediata».

El director del Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte, que no quiso faltar a la cita, declaró que a través de esta acción se ha querido «expresar nuestra gratitud a los Amigos del Museo por estos diez años de apoyo y fidelidad incondicional». La prueba quedó patente ayer. A pesar de que la representación de "Adosados" se alargó durante algo más de dos horas entre preparativos y puesta en escena, los participantes no perdieron la ilusión en ningún momento.
«Dentro de unos años veremos la foto y nos acordaremos de esto. Es como estar dentro de un cuadro. El ahora o nunca», afirmó Joxean Calvo, que acudió al acto en compañía de sus hijos, Unai y Mikel, de nueve y seis años, respectivamente. Esta familia de Getxo disfrutó como nunca de una iniciativa «original y divertida, en la que habría que destacar el buen ambiente». Calvo es "amigo" del museo desde su apertura. «Recuerdo que me impresionó mucho cuando vine a ver el Guggenheim en plena construcción. Se organizaban visitas guiadas y me apunté. El armazón que lleva un edificio de estas características es enorme».

Guarda en sus retinas la exposición de China y augura al museo un futuro próspero. «En los próximos diez años lo que tiene que hacer es mantenerse como punta de lanza. En los viajes que he hecho por Europa por motivos de trabajo, la poca gente que conocía Bilbao era por el Athletic. Ahora, todos conocen la ciudad y la asocian al Guggenheim».

Para Idoia Dadebat, "amiga" desde hace dos años, artistas como Maider López necesitan de la participación de gente para llevar a cabo sus obras, pero muchas veces recurren a estudiantes de Bellas Artes. «Una iniciativa abierta me ha parecido muy buena idea», consideraba ayer. Natural de San Sebastián, acudió a Bilbao para colaborar en el evento junto su amiga Lorena Villán, y ambas fueron elegidas por la autora para simular la ampliación de la Sala Fish.

-¿Qué les parecería transformar el proyecto en una realidad?
-Con las dimensiones y la calidad que tiene el Guggeheim, es más que suficiente.