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Y DESPUÉS, ¿QUÉ?



El Guggenheim compra vasco

El museo duplica su colección de arte de Euskadi con la
incorporación de doce nuevos creadores

IÑAKI ESTEBAN

NUEVOS EN LA COLECCIÓN

Elssie Ansareo: "La danse des flâneuses", 49.222,89 euros.

Ibon Aranberri: "Horizontes", 75.000.

Manu Arregui: "Irresistiblemente bonito", 30.000.

Clemente Bernad: "Sin título", 7.500.

Abigail Lazkoz: "130.000 años de últimas tendencias", 55.000.

Maider López: "AdosAdos", 42.000.

Asier Mendizábal: "Nom de guerre", 23.000.

Aitor Ortiz: "Muros de luz 011", 23.000.

Itziar Okariz: "Irrintzi", 25.000.

Juan Pérez Agirrekoa: "Proyecto convertido en instalación", 30.000.

Sergio Prego: "Secuencia de diedros", 55.000.

Ixone Sádaba: "Poétique de la disparition".

El Guggenheim ha doblado la presencia del arte vasco en su colección propia con la adquisición de 12 obras de los artistas que participaron en la muestra 'Chacun à son goût' ('Cada uno a su gusto')., celebrada entre octubre de 2007 y abril de este año. Con estas compras, por un valor total de 445.000 euros, el museo completa la línea que empieza con la generación de posguerra, encarnada en Chillida y Oteiza, pasa por la que surgió en los setenta, con Txomin Badiola y Darío Urzay, y llega al presente con nombres como Ibon Aranberri, Manu Arregui y Maider López, tres de los doce artistas que a partir de ahora forman parte de la colección. Con ellos, de los 11 nombres representados antes en los fondos, se ha pasado a 23.

La intención de estas compras ha consistido en incluir a los creadores más jóvenes y reforzar la presencia de técnicas como la fotografía, el vídeo y las instalaciones, según explicó Petra Joos, directora de Actividades Museísticas. «Las adquisiciones siguen uno de los criterios fundamentales de la Fundación Guggenheim desde su origen, coleccionar arte del presente», añadió.
En sintonía con la vuelta a las temas sociales que se inició en los años noventa, gran parte de las piezas cuestiona la formación de la identidad personal y cultural. En este caso se halla "Horizontes", la obra de Ibon Aranberri (Itziar-Deba, 1969), un creador con una reconocida trayectoria internacional que llenó de banderitas de verbena uno de los pasillos de la segunda planta del museo, cuando se celebró la muestra "Chacun à son goût" comisariada por Rosa Martínez.

Los papeles colgantes llevan los logotipos diseñados por Eduardo Chillida para apoyar diferentes causas, como la paralización de la central nuclear de Lemoiz. En opinión de Aranberri, cuyas creaciones suelen tener una lectura irónica, esos logotipos forman parte de la identidad histórica y estética de Euskadi.
En unas similares coordenadas se sitúa el vídeo de "Irrintzi" de Itziar Okariz (San Sebastián, 1965). En las imágenes, la artista aparece practicando el ancestral grito vasco fuera de su contexto natural, el de la fiesta, y dentro del espacio solemne del museo.

Ixone Sábada (Bilbao, 1977) muestra las torsiones y distorsiones del cuerpo, hasta que desaparece, en "Poétique de la disparition", y Juan Pérez Aguirrekoa (San Sebastián, 1963) satura en una pared de banderas similares a las que suelen llevar los hinchas de los equipos de fútbol, pero con leyendas co mo "Olvida a tus padres", "Repudia el sexo" o "Rechaza el trabajo". Otros artistas elegidos son Elsie Ansareo, Clemente Bernad, Abigail Lazkoz, Aitor Ortiz, Sergio Prego y Asier Mendizabal.

i.esteban@diario-elcorreo.com