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El Guggenheim adquiere una 'caja metafísica' original de Oteiza

La quinta obra del artista que ingresa en la colección del centro es «de lo mejor» de su trabajo, opina Badiola

J.A. GONZÁLEZ CARRERA

Las instituciones han adquirido para el Guggenheim Bilbao una quinta obra de Jorge Oteiza (1908-2003) que ingresa en su colección, una "caja metafísica" original de 1958 y que la Diputación de Vizcaya y el Gobierno vasco ya estuvieron a punto de adquirir hace dos años. Entonces no llegaron a ponerse de acuerdo en el precio con el propietario, un coleccionista particular de Pamplona. Su coste para las arcas públicas -que el museo se reserva, como acostumbra-, ronda los 160.000 o 180.000 euros.

Se trata de "Homenaje a Leonardo", también conocida como "Homenaje a la Anunciación de Leonardo", en referencia al cuadro del maestro del Renacimiento italiano que guarda la Galleria degli Uffizi, de Florencia; un título un tanto aleatorio que Txomin Badiola, discípulo del artista oriotarra y gran conocedor de su obra, atribuye al «claroscuro» que se produce en su interior; una técnica pictórica que para muchos se inicia de verdad con el gran pintor florentino.

Una obra misteriosa
«Es una caja metafísica, una obra maravillosa y misteriosa; para mí; de lo mejor de su trabajo experimental», comenta, en referencia al espiritual espacio a medio iluminar que se crea en el interior, Txomin Badiola, co-comisario de la muestra que los Guggenheim de Bilbao y Nueva York, y el Reina Sofía, de Madrid, dedicaron al creador vasco hace tres años.

La obra es de finales de los años cincuenta, como las otras cuatro adquiridas anteriormente y como aquéllas formó parte de las citadas exposiciones, las mejores y más completas realizadas sobre su trabajo multidisciplinar; lo que ofrece la mayores garantías en cuanto al control absoluto que el artista tuvo sobre su creación.

La pieza, formada por dos triedros, resulta una especie de cubo desencajado, fabricado en chapa de acero pintado, y va montado sobre una base de piedra. El artista aborrecía los pedestales, pero en el caso de las "cajas metafísicas", tal como recuerda Badiola, no tuvo más remedio que elevarlas ligeramente.
Sus medidas no superan los 28,5 centímetros; unas dimensiones características en la obra experimental que Oteiza produce de un modo febril en esa época, antes de anunciar que dejaba la escultura, aunque no llegaría a hacerlo del todo.

Para el Museo Guggenheim, la pieza «pertenece a la última etapa de la fructífera trayectoria del artista, sus obras conclusivas», la parte del trabajo experimental de Oteiza que, en opinión del departamenteo curatorial del centro, «se considera que ha tenido mayor repercusión e importancia en el contesto de la escultura moderna y más concretamente la escultura minimalista».

g.carrera@diario-elcorreo.com