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Y DESPUÉS, ¿QUÉ?



Thomas Krens: «El nuevo museo sería lo opuesto al de Gehry»

Defiende la viabilidad del proyecto de Urdaibai y apuesta por «algo espectacular» que relance el turismo «con un programa potente»

MERCEDES GALLEGO

Él es un visionario, el hombre que ha plantado la idea de un nuevo Guggenheim en las autoridades vascas. Fascinado por la fuerza agreste de los acantilados vascos, que recorrió en motocicleta, está convencido de poder desarrollar allí un concepto «revolucionario» de museo desplegado con serenidad por el entorno natural de Urdaibai. Para contárselo a EL CORREO tuvo que encontrar un hueco en su frenética jornada. Al final, la entrevista fue en el taxi, camino al aeropuerto Kennedy, a dos bandas, con el teléfono en una mano y la maleta en la otra. «Vuelo a Los Ángeles. No, no facturo equipaje. Perdón, ¿me decía?».


-¿Fue suya la idea?
-Creo que sí, probablemente. No estoy seguro cuál fue la cuestión en el País Vasco y nunca hice una presentación formal, pero llevo algún tiempo insistiendo en que con los diez primeros años tenía que venir un plan para el siguiente decenio, en gran parte porque el mundo cultural se está volviendo más competitivo, siempre está creciendo. Ciertamente, nuestra experiencia en Abu Dabi da testimonio de eso. Así que una de las responsabilidades vascas sería pensar bien lo que quieren que sea el Guggenheim dentro de diez años.

-¿Qué opciones ha considerado?
-Una sería hacer un anexo al edificio de Frank Gehry. Eso sería problemático, porque el edificio en sí mismo es muy peculiar, no hay una ubicación obvia para eso, y no creo que Frank quisiera hacerlo. La segunda opción podría ser añadir un espacio en alguna parte de la ría hacia la ciudad, a lo mejor una antigua fábrica. Lo preferible es tratar los espacios por separado, así que esta opción se puede considerar, pero es la tercera la que más me entusiasma: involucrar la belleza del País Vasco en el proyecto.

-¿De qué manera?
-Para mí, el modelo de esto es algo tangible que se puede ver en el Instituto de Arte Clark de Williamsburg (Massachusetts). Tienen una colección maravillosa de impresionistas y un área bastante amplia, de unas 60 hectáreas, en un entorno natural bellísimo. Para su ampliación han desarrollado un plan con el arquitecto Tadao Ando, que consiste en la construcción de un nuevo edificio que va a tener la parte de conservación, además de nuevos espacios para exposiciones. Pero en vez de hacerlo contiguo o conectado al existente se tomó la decisión de ponerlo a unos 400 o 500 metros, en la ladera de la colina; con su propio prado, totalmente separado y distinguido, de forma que lo puedes ver desde el edificio principal. Desde allí tienes que caminar a través de un bosque por un manantial. Es bastante impresionante, muy hermoso. Me gustaría repetir este modelo de cultura para involucrar el paisaje, de forma que no sea siempre en interiores. Es una de las cosas que estamos explorando en Abu Dabi, hacer manifestaciones culturales o instalaciones en el desierto que es en realidad parte del museo.

En moto por Urdaibai
-Otro aliciente para el turista...
-Sí. A pesar del éxito del museo hay mucha gente, particularmente en nuestro mundo, que viaja a Bilbao en el día, ve la exposición y se vuelve por la noche. No llegan a ver o a experimentar algunas de las escenas naturales del paisaje con las que yo me he familiarizado en las 160 veces más o menos que he estado en el País Vasco. Me acuerdo que cuando empecé a trabajar allí estaba absorbido por la costa, conduciendo la moto por esas cornisas. Me parece que si construyeras allí una instalación de cuatro o cinco pabellones, con una programación potente y llamándose Guggenheim, todo el que fuera a Bilbao a ver el edificio de Gehry tendría presente que hay otra ubicación a 30 ó 40 kilómetros y se sentiría obligado a ir a verla. Habría que pensarlo bien, pero podría haber un pabellón para jóvenes artistas vascos, otro para parte de la colección permanente? Hay todo tipo de posibilidades si dispones de un espacio adicional. (Krens echa a andar la caja registradora que ha abierto los ojos a las autoridades vascas). Significaría que los visitantes tendrían que conducir (¿alquilar un coche?), probablemente pasar un día más en Euskadi (¡otra noche de hotel!). Sería una oportunidad, tendría un impacto económico significativo y sería un potente incentivo turístico. A mí me parece que tendrías tres cosas por el precio de una: En primer lugar, una expansión avanzada para continuar aumentando la colección y el programa que daría al museo más capacidad, clave en este mundo. La segunda, proporcionas un tipo de experiencia diferente que yo creo que a la audiencia le encantaría y sería muy positiva. Y la tercera es que promocionarías el País Vasco y aumentarías el impacto económico del turismo.

-¿Así es como les ha convencido?
-Bueno, los vascos son gente muy independiente, pero les estoy diciendo algo que para mí es de cajón. Si no continúas evolucionando como institución y das por sentado tu éxito, eso es el comienzo de un posible fracaso. Creo que eso se sabe y se entiende bien allí, igual que saben que la lógica de aprovechar el escenario natural del parque tendría sus ventajas. Mi visión es tener como un parque al filo de un acantilado mirando al mar con un pabellón simple y elegante, lo opuesto a Frank Gehry. Casi como el escenario de un jardín japonés. No una copia de un jardín japonés, sino algo que tuviera cierta serenidad. Que a la gente le gustase ir allí porque hubiera senderos naturales para hacer hiking, o la oportunidad de hacer pic nic o pasar el fin de semana.

-¿Ha visto algún sitio en particular que le gustaría para esto?
-No, pero a lo largo de los años he visto muchos interesantes. Recuerdo la primera vez que fui al País Vasco, el primer almuerzo que tuve. Fue a 5 ó 6 kilómetros a las afueras de Gernika, arriba en las faldas de la colina, mirando al estuario, se veía el mar en un marco natural muy hermoso. Después han aparecido muchos restaurantes en ese lado de la colina, en la costa hacia Bermeo. Desde que empezamos a tratar este tema nunca me he aventurado a mirar, pero estoy seguro de que el Gobierno vasco debe tener algo en mente.

-Suena como que usted está pensando ubicarlo fuera de cualquier área urbana. ¿Es así?
-¡Totalmente! Mi elección sería ponerlo en un maravilloso emplazamiento rural, lejos de cualquier otro edificio y donde disfrutar de la naturaleza.
«Iré a Bilbao en julio»

-¿Planea ir pronto a visitar posibles localizaciones?
-Bueno, no sabría decirle, estoy planeando ir a Bilbao en julio, pero no sé si me invitarán a mirar terrenos. Desconozco cuál es el ritmo del proyecto en este momento. Hace meses que no he estado en Bilbao y no sé cómo están planeando montarlo. No sé nada de los detalles ni de los tiempos. Lo que sí creo es que es una cosa espectacular, que es algo necesario y que lo inteligente es hacerlo.

-En cuanto a la programación, debe ser un desafío encontrar exposiciones tan potentes como para que la gente se coja un coche y vaya a una zona rural exclusivamente a ver ese museo, ¿no?
-No es que vayan a ir a un área rural cualquiera, lo que se va a hacer es presentar esta zona como una maravilla natural por sí misma. Creo que se puede hacer un programa extraordinario, invitar a los artistas a hacer instalaciones, que pudieras tener cinco al mismo tiempo, y que estos nuevos trabajos se convirtieran en parte de las adquisiciones. No tengo ninguna duda de que la gente iría a verlo.

-¿Requeriría una nueva colección?
-No, sólo continuar con lo que estamos haciendo. Muchas de las cosas que hemos adquirido para Bilbao están ahora almacenadas. Se puede trabajar con la colección permanente y hacer cosas increíbles. Se puede hacer una combinación de la colección existente con nuevas comisiones alrededor de jóvenes artistas.

-Ha dicho que el nuevo edificio que se imagina sería lo opuesto al Frank Gehry. ¿Quiere decir que Gehry está fuera de consideración?
-Le aclaro que estoy especulando. No puedo asegurar que mis opiniones vayan a ser una parte necesaria del proceso. No estoy diciendo que no lo vayan a ser, sino que uno no se puede adelantar a todo este proceso. De momento, lo que tenemos es sólo una idea general, a lo mejor la forma en bruto de la visión. Esto no tiene nada que ver con Gehry. Tiene que ver con el hecho de hacer algo que sea diferente, lo opuesto, no necesariamente un edificio industrial. Se podría invitar a varios arquitectos que harían algo completamente diferente. Y Frank entendería eso, porque está en el contrato. Así que si alguien me pregunta mi opinion, diré que quiero algo completamente opuesto al edificio de Frank Gehry en Bilbao.

-El proyecto suena revolucionario en términos de arte y localización.
-¡Esa es la idea! Exactamente esa sería la idea, ése es el espíritu adecuado, ¿puedo citarla?

-Por supuesto. ¿Es también arriesgado?
-¿Qué voy a saber yo? El primero fue mucho más arriesgado hace 15 años. No estaba claro que eso funcionaría. Recuerdo que la mayor parte de la Prensa era muy escéptica.

-Sería la primera vez que el Guggenheim tendría dos museos en la misma zona, fuera de Nueva York, donde se cerró.
-Eso es seguro, pero siempre hay una primera vez para todo. Y en Nueva York puede que lo intentemos de nuevo, también nos falta espacio. "Inshala", como dicen en Oriente Medio.