|
PORTADA
NOTICIAS
EXPOSICIONES
INF.
GENERAL
ALBUM
DE FOTOS
EL
EDIFICIO
VISITAS
ILUSTRES
Y DESPUÉS, ¿QUÉ?
WEBCAM

|
Moda, arte y negocios
Armani es un imperio
industrial de marcas, almacenes y perfumes
 |
| Diferentes prendas del creador que expondrá
en el Guggenheim |
Ya no es Giorgio Armani en el año 2000
aquel diseñador revolucionario que irrumpió en
la moda a mediados de los setenta con un estilo urbano y minimalista
de chaquetas-pantalla y trajes con aires deportivos y casuales
para mujeres-managers. Ahora, sin nostalgias por el pasado pero
con su inconfundible sello, Armani prefiere una nueva feminidad
con faldas, 'shorts' y chaquetas que incluso dan énfasis
a piernas y senos, en clara contraposición a su tradicional
gusto por los cortes que favorecían una sugerente androginia.
Además, lejos ya de sus inicios en la moda masculina como
diseñador en el taller de Nino Cerruti, el talento creativo
y el espíritu empresarial de este italiano nacido en Piacenza
en 1934 han propiciado el surgimiento de un vasto conglomerado
industrial con marcas, almacenes y perfumes que llevan por todo
el mundo los nombres de Giorgio Armani, Emporio Armani, Mani,
Armani AX, La Collezione, Perfume Armani, Gio, etc. De igual
manera, si la aparición de sus modelos vestidos por Richard
Gere y Lauren Hutton en la película de 1980 'American
Gigolo' fue algo ciertamente ocasional, en el año 2000
su leyenda creadora y un marketing inteligente reinan con autoridad
en los 'sets' de la cinematografía hollywoodense, en la
alfombra roja de los oscars y en los espectáculos operísticos,
teatrales y musicales. Con respecto a esto último, y lo
mismo que Versace en su incursión operística de
1991 en un Capriccio interpretado por Kiri Te Kanawa, Giorgio
Armani también inició su colaboración con
el mundo escénico en 1995, al diseñar el vestuario
de una producción de 'Cosi fan tutte' dirigida por Jonathan
Miller en el Covent Garden londinense.
Reconocida la inmensa aportación artística a la
moda y a la sociología urbana de un notable creador que
ha mezclado genialmente desde su primera colección en
1975 el estilo sobrio con el informal, la presencia de su obra
en los museos tiene la lógica de reperesentar la cada
vez mayor consideración de la moda y el diseño
como diciplinas artísticas autónomas. Y ello, a
pesar del debate surgido en Nueva York tras el anuncio de la
exposición de Armani en el Guggenheim, que coincidió
con la posible donación de la empresa italiana a la fundación
norteamerica de 15 millones de dólares, en concepto de
una 'esponsorización global'.
Pero, como parte de la más reciente evolución de
la estrategia expositiva de los museos norteamericanos en favor
del diseño, la retrospectiva consagrada a Armani continúa
una tendencia que ya ha tenido en los últimos años
ejemplos tan notables como la muestra dedicada recientemente
por el Metropolitan de Nueva York a Versace o la de 1997 del
propio Guggenheim en su sede del Soho, bajo el epígrafe
'Arte y Moda'.
|