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'De Degas a Picasso' desvela el álbum de fotos de la vanguardia

Presentada en EEUU, ha variado algo aunque "se mantiene el equilibrio",
dice la comisaria de la muestra Dorothy Kosinski

J. A. GONZÁLEZ CARRERA. BILBAO

La fotografía influyó de manera importante en la forma en que los artistas del último cambio de siglo apuraron sus procesos creativos, dando lugar a una transformación en las artes sin precedentes hasta entonces, sostiene Dorothy Kosinski, comisaria de la muestra 'De Degas a Picasso: pintores, escultores y la cámara', que el Guggenheim Bilbao exhibe desde hoy hasta el 10 de septiembre, patrocinada por el BBVA e Iberdrola, dos de los patronos principales del museo.

VISITAS

  • Horario: de martes a domingo, de 10.00 a 20.00 horas; en julio y agosto, de 9.00 a 21.00.
  • Tarifas: 1.200 pesetas (Grupos, 1.000; jubilados y estudiantes, 600; menores de 12 años acompañados, gratis).
  • Visitas guiadas: información en el 94 435 90 39.
  • Iniciación a la fotografía: curso para los amigos del museo, del 13 al 17 de junio. Tel: 94 435 90 14.

Los impresionistas pudieron desarrollar gracias a ella sus enfoques de lo que la vista percibe en cada instante; los simbolistas tuvieron más fácil el camino de la introspección y los expresionistas se ayudaron de las imágenes fotográficas para captar y estudiar mejor la psicología humana.

La exposición reúne más de 350 pinturas, dibujos, grabados y fotografías de algunos de los creadores cumbre de la última centuria, como Edgard Degas y Paul Gauguin, de los que se exhiben entre otros los cuadros 'Bailarinas', de 1890, y 'En el huerto de la vainilla', de 1891, provenientes de la Colección Thannhauser, del Guggenheim de Nueva York, así como Edvard Munch, Pierre Bonnard o Alphonse Mucha, junto a otros menos conocidos como Gustave Moreau, Edouard Vuillard, Fernand Khnopff, Franz von Sutck y Félix Vallotton.

La comisaria. Dorothy Kosinski, junto al cuadro de Munch 'Muchacha llorosa'. / Maite Bartolomé
El Picasso 'azul'
Auguste Rodin, padre de la escultura moderna, del que se muestran 'Jean d'Aire', de 1886, y algunas de sus maquetas y estudios para obras como 'Los burgueses de Calais' y el 'Monumento a Balzac', Constantin Brancusi, con varias de sus abstractas piezas en madera, y Medardo Rosso, con sus esculturas de cera, están agrupados en una sala, mientras Picasso, en una visión centrada en Bilbao en su época azul, acapara un espacio en exclusiva con óleos como 'Retrato de un hombre' y 'Evocación (entierro de Casagemas)', dibujos, grabados y las fotografías que tuvieron algo que ver con la creación de obras concretas.

Presentada antes en San Francisco y Dallas, la complejidad de su organización, con préstamos de museos como los de Orsay y Rodin, de París; el MoMa de Nueva York, la Colección Phillips y la Galería Nacional de Washington, el Rijksmuseum de Amsterdam y el Museo Munch, de Oslo, ha obligado a introducir cambios en cada una de las etapas, «aunque en todo momento hemos procurado guardar un equilibrio», se excuso Kosinski.

 




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