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DOSSIER 1997

De todo un poco

Manuales de historia del arte, revistas pornográficas y de moda, imagénes de la cultura popular: con esta mezcolanza de elementos se componen los cuadros de David Salle, uno de más notables representantes de la vuelta a la pintura. (Del 18 de enero al 7 de mayo de 2000).

ALICIA FERNÁNDEZ. BILBAO

Comedia, 1995
Acrílico y óleo sobre lienzo, 243,8 x 365,7 cm.
Cuando David Salle presentó su obra por primera vez a finales de los años 70 levantó una fuerte polémica seguida muy de cerca por los medios de comunicación. Por lo visto, durante la preparación de esta exposición sus organizadores, la comisaria Dorine Mignot y Rudi Fuchs, también director del Stedelijk Museum de Amsterdam, han comprobado que su obra continua siendo polémica en la actualidad y sigue rodeada de prejuicios como la superficialidad y la fácil inclinación a las modas.

Pues bien, ahora es el momento de comprobarlo en la exposición del Museo Guggenheim Bilbao que ofrece la visión completa de toda la trayectoria de David Salle (Norman, Oklahoma, 1952). El conjunto llega a Bilbao tras presentarse en Amsterdan, donde se inauguró en abril de 1999, luego se expuso en Viena y finalmente, en Turín. La muestra está compuesta por unas cincuenta obras, entre pinturas y collages, que se colgaran en las salas clásicas de la primera planta del museo.

Se trata de encontrar en la obra de este pintor norteamericano, que vive y trabaja en Long Island, las claves que le convirtieron en uno de los defensores más combativos de la pintura y en concreto, de la figuración. De la New Image Painting (Nueva Pintura Figurativa) que en los 80 respondió a la crisis del Minimal y el Conceptual mediante la recuperación de la pintura.

Este nuevo discurso llegó a nuestro país en 1983 gracias a la exposición colectiva de arte joven norteamericano organizada por Carmen Giménez, Tendencias en Nueva York, que trajo a Madrid a Salle junto a Eric Fischl, Julian Schnabel, Keith Haring, Susan Rothenberg, Robert Moskowitz y Bryan Hunt, entre otros. Todos ellos eran practicantes de una suerte de figuración aunque desde muy diferentes posturas. Además, a David Salle La Caixa le dedicó en 1988 una amplia monográfica y, en 1992 y 1996, sucesivamente, Soledad Lorenzo presentó sus últimos lienzos en Madrid.

Con su forma particular de pintar, David Salle juega un papel importante en la recuperación de la autonomía de la pintura. Particularmente Salle, junto a Schnabel, fueron protagonistas del pujante ambiente neoyorkino de los años 80. En poco tiempo se convirtieron en superestrellas de los circuitos artísticos de los Estados Unidos y en los exponentes de la fuerza y originalidad americana frente a la energía de los artistas europeos, sobre todo alemanes e italianos, que por entonces llenaban las galerías.

Aunque Salle no es tan espectacular como Schnabel en sus actuaciones públicas, evidentemente, utiliza los medios con la misma maestría. Sus imágenes tienen rasgos que seducen e inquietan a la vez, hasta el punto de ser conocido durante años como uno de los pintores jóvenes más polémicos de los Estados Unidos.

'Angels in the Rain', 1998.
Formado en la época del apogeo del Conceptual, su iconografía emana de la experiencia típicamente americana, más bien neoyorkina, y del empleo de la imagen, el vídeo, el cine, la cultura pop, el diseño y la moda; en resumen de los múltiples comportamientos de artistas americanos como Jasper Johns y Robert Rauschenberg pero también de europeos como Sigmar Polke.

Los enormes cuadros de David Salle, frecuentemente formados por dípticos y trípticos, son el resultado de una amalgama de imágenes de procedencia muy diversa, ya sean de revistas pornográficas o de manuales de la historia del arte universal. El pintor combina motivos e imaginería de un modo audaz, lo mismo superpone objetos sobre un fondo de color, que yuxtapone dibujos eróticos junto a detalles de obras de autores ilustres, entre los que también se encuentran Velázquez y José Gutiérrez Solana.

Precisamente, ésta mezcla de elementos de distintas épocas y estilos le ha llevado a la comisaria, Dorine Mignot, a considerar postmoderna la obra de Salle. En definitiva, con tan amplio repertorio de combinaciones sus pinturas, atrayentes y provocadoras, reflejan, la complejidad y confusión del hombre moderno y, para ello, el artista se apropia de cualquier imagen existente y utiliza todo tipo de procedimientos plásticos.

Sin duda, Salle posee un método pictórico depurado y es un experto combinador de fragmentos aparentemente opuestos. Pero, también muestra como pocos esa idea tan americana de convertir el cuadro en un espacio habitable por mil ideas perfectamente ordenadas. Este es un modo de pintar donde alterna el lenguaje realista y figurativo junto al expresivo para generar variantes dentro del mismo cuadro, lo mismo que repite continuamente el cuadro dentro del cuadro para llevarnos de un tiempo a otro y de una historia a otra.

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