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El coleccionista de recuerdos

El Guggenheim exhibe 43 obras de arte que el empresario
vasco Antón Iráculis encargó en homenaje a Chillida

J.A. GONZÁLEZ CARRERA
"Conocí a Eduardo a finales de los 50. Yo hacía las milicias universitarias en San Sebastián. Un día me fui a una galería donde había una exposición de pintura de su hermano Gonzalo. Quise conocer al artista, pero no estaba. 'Yo soy su hermano, pero soy escultor', me dijo Eduardo, que sí estaba allí. Enseguida le reconocí, pero como futbolista; me había quedado con su cara de cuando jugaba en la Real", recuerda el artista valenciado Juan Genovés.

Retrato de Chillida, de E. Arroyo
E. ARROYO, Retrato de Chillida

Genovés es uno de los 43 creadores internaciones que participan con una obra cada uno en la particular colección adquirida por el Grupo Urvasco, con sede en Vitoria, bajo la idea de fijar en la historia un homenaje a Eduardo Chillida. Los fondos al completo, reunidos entre 2002 y 2003 mediante encargos expresos a sus autores, según una idea de la galería Colón XVI, fueron presentados ayer por primera vez al público, en una exposición en el Guggenheim Bilbao, donde permanecerá hasta el 11 de junio.

Unos tuvieron relación personal con Chillida, como Genovés, que ha hecho un cuadro con personajes a vista de pájaro; y como Antonio López, que aporta la escultura de una figura masculina desnuda de tamaño natural que hizo ex profeso en 2003. Otros, como el joven escultor Yves Dana, israelí de origen sefardí y residente en Suiza, que firma un estilizado objeto que evoca una canoa, no llegó a conocerle, "pero siempre - dice- admiré su obra; tenía 18 años cuando le escribí para decírselo".

La colección es muy diversa, aún sobre ella, en opinión del italiano Arnaldo Pomodoro, coetáneo de Chillida, planea una idea general que tiene que ver con la obra, la personalidad o el contexto del artista vasco. "Estamos en el fondo ante una antología del arte de la segunda mitad del siglo XX", sentenció a su vez el comisario del proyecto, el catedrático de historia del arte Cosme de Barañano, quien detacó el empeño del Grupo Urvasco, cuyo presidente, Antón Iráculis, proclamó ayer que la vocación de esta colección es mostrarse al público en un permanente recuerdo hacia el gran artista muerto el 19 de agosto de 2002.

RAUSCHENBERG, Colage 1998

Le mueve, dijo, "el respeto y la admiración" hacia Eduardo Chillida y su obra, pero también un indudable sentido inversor que, en el caso de esta colección, asegura que revertirá en la sociedad. Fuentes cercanas al proyecto calcularon que Urvasco ha destinado en torno a los diez millones de euros en la compra de las 43 piezas.

Iráculis desveló que su idea es radicar la colección en "algún lugar de Euskadi". "Todavía no tenemos un edificio, una sede, con sala de exposiciones para albergarla, pero esperamos que se solucione en dos o tres años", comentó el empresario vasco, al que Juan Ignacio Vidarte, director del Guggenheim Bilbao, atribuyó un tipo de mecenazgo "no muy habitual en nuestro país". Iráculis considera cerrada la colección con el cúmulo de piezas reunidas hasta ahora, "aunque todavía podría ingresar alguna más si surge otro artista interesado y lo que presenta es de suficiente calidad".

'Buscando la luz'
La muestra incluye obras de Antoni Tàpies, Rafols-Casamada, Manolo Valdés y Pablo Palazuelo, el genial geómetra; del círculo de amigos y parientes artistas de Chillida, y una pieza del propio creador donostiarra, 'Buscando la luz IV', que copreside la explanada con una obra de Richard Serra -formada por dos piezas de acero en ángulo recto, apoyadas la una en la otra en un difícil equilibrio -, ante la indiferencia de 'Puppy', el perro gigante de flores de Jerff Koons.

M. PALADINO, Carro 1998

También están el italiano Mimmo Paladino, con una especie de carro de aspiraciones cósmicas; el angloindio Aniish Kapoor; el artista pop británico Ron Kitaj y su ex compañero David Hockney; Tony Cragg y los norteamericanos Robert Rauschenbrg, Sol Lewitt y Ellsworth Kelly, que para atender la petición ha dejado la pintura y presentado una plancha de acero con una sutil ondulación colgada como un cuadro, según destacó el comisario Barañano.

Hay artistas que no han encontrado la manera de reflejar a Chillida y que enviaron obras realizadas con anterioridad, como Christo, Abakanovizc o Kitaj; todo lo contrario que su amigo Sir Antohny Caro, con una mesa con herramientas replegada sobre sí misma, y el chino Zao Wou Ki, con una pintura de los 'Peines de los vientos'. Miquel Barceló se refiere a su pasión por Bach. Miquel Navarro, Lüpertz y Eduardo Arroyo le han retratado en su ausencia.

g.carrera@diario-elcorreo.com