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«Los maestros antiguos fueron jóvenes rebeldes»

El prestigioso videoartista Bill Viola asegura en el Guggenheim que «ahora vivimos una época de cambio equiparable al Renacimiento»

 

J.A.González Carrera
«La lente de la cámara y la perspectiva lineal de los renacentistas tiene la misma base. Lo que ocurre es que antes los artistas trabajaban más con el corazón, como sucedía con Zurbarán, uno de mis favoritos, o Murillo, que intentan pintar lo que no se ve», sostiene el prestigioso artista norteamericano Bill Viola, del que el Guggenheim Bilbao muestra una selección de obras de un estremecedor contenido espiritual en el que sitúa al hombre ante su propio destino, condenado a desaparecer y a renacer, en un ciclo existencial sin fin.

Dos obras videográficas sencillas y dos videoinstalaciones de cinco canales que se proyectan en otras tantas pantallas de enorme formato, deparan al espectador, en las entrañas del museo de Frank Gehry, una experiencia de una gran vistosidad que además invita a la reflexión. En ellas, hace una relectura de modelos religiosos de representación artística, pero libre de credos, destinada al ser humano de hoy en día, que, en la era de la información, está en condiciones de «tomar sus propias decisiones como nunca antes en la historia».

Con los místicos

Viola, que en los 80 realizó un trabajo sobre Santa Teresa y San Juan de la Cruz que se presentó en un festival de vídeo en Madrid, se declaraba ayer un ser espiritual, antes que religioso.
«Yo distingo entre lo religioso y lo espiritual. Tanto cristianos, como musulmanes y judíos han cometido barbaridades en el pasado en nombre de Dios; ahora mismo -comentó-, hay grandes conflictos en los que también asoman las grandes religiones monoteístas. Lo religioso es algo más bien político e institucional», valoró el artista, que, no obstante, dijo creer en «la existencia de algo profundo, que está más allá de la capacidad de comprensión humana. Desde niño tengo esa sensación».

El artista se remontó a su infancia y a un accidente en el que estuvo a punto de perecer ahogado en un lago. «Fui criado como cristiano episcopaliano, pero luego, como muchos otros, una vez en la universidad, conocí la cultura oriental y el budismo zen», dijo además acerca de su completa formación, lo que marca su obra. El agua, el fuego, el aire... El ser humano aparece en ella continuamente reclamado por la naturaleza, violenta y purificadora.

Viola ha expuesto hace poco su ciclo 'Las Pasiones' en un museo como la National Gallery de Londres. «Me sentí feliz por estar vivo, porque lo normal es haber muerto para poder exponer en una institución así», comentó.
Firme partidario de la revolución que las nuevas tecnologías representan también en el campo del arte, Viola advirtió que «a los jóvenes les tiene que resultar extraño no ver arte de nuestros días en ese tipo de museos. Hay que conseguir que el pasado esté vivo», razonó el videocreador, después de descubrir en el Renacimiento las raíces de su trabajo con el vídeo, «un medio muy espiritual porque descubre lo que no se ve».

«Giotto impuso otro concepto de representación del espacio y el tiempo, y una nueva visión del hombre, en el siglo anterior. Los maestros antiguos fueron jóvenes radicales. Miguel Angel creó su 'Pietà' con sólo 24 años; la misma edad a la que Masaccio, introductor de la perspectiva, trabajó en Santa María de Florencia... Como entonces, yo creo que ahora vivimos también una época de cambios equiparable al Renacimiento». «Librepensador» declarado, confía en que «la gran máquina de imágenes no tenga en el futuro un exclusivo uso comercial y político».

EL ARTISTA
Bill Viola (Nueva York, 1951) fue asistente del pionero del videoarte Nam June Paik en su primera muestra en EE UU. En 1995 representó a su país en la Bienal de Venecia. El Whitney Museum le dedicó una exposición itinerante de 1997 a 2000. En 2003, la National Gallery de Londres abrió sus puertas a su ciclo sobre 'Las pasiones'