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Gigantes del arte pop

El Guggenheim exhibe en los 3.000 metros de la sala Fish una selección de piezas de tamaño colosal de artistas como Rauschenberg, Warhol, Lichtenstein, Rosenquist, Oldenburg y Dine


J.A.González CarreraArte pop en el Guggenheim Bilbao

E
l Guggenheim Bilbao exhibe una singular selección de las colecciones de la red de museos que dirige la Fundación de Nueva York. La sala Fish albergará hasta 2005 -la fecha está aún por determinar-, una representación de sus fondos más grandes de arte pop, obras algunas de un tamaño colosal, con las que artistas como Robert Rauschenberg, Andy Warhol, Roy Lichtenstein, James Rosenquist o Claes Oldenburg desafiaron a la lógica antigua de que el arte con mayúsculas no puede ser aquel que se refiere a artículos de consumo y a la cultura más popular o banal.Casi todas las piezas de la muestra han sido ya vistas antes en Bilbao, algunas en distintas oportunidades, pero nunca como ahora, afrontando la enorme escala del más importante espacio expositivo creado por Frank Gehry, cuya superficie suma unos 3.000 metros cuadrados libres de columnas. Una sala siempre condicionada por la 'Serpiente', la monumental pieza de Richard Serra, que es muy costosa de mover.

Sólo hay una obra inédita en Bilbao: el conjunto de tres pinturas de diferente tamaño que James Rosenquist (Grand Forks, 1933) realizó entre 1997 y 1998 por encargo del Deustche Bank para el Deutsche Guggenheim Berlín, sala gestionada artísticamente por la Fundación neoyorquina. Una de ellas tiene un tamaño descomunal, con sus 27,5 metros de largo; las otras dos alcanzan los 14,6 y los 6,10 metros.

Las tres están a la entrada de la sala para que el visitante se sienta envuelto por una amalgama de símbolos e imágenes plasmadas como si giraran con un ritmo de tambor de lavadora: marcas de detergente y referencias de obras de arte históricas como algunos elementos del 'Guernica', el cuadro pintado contra las guerras por el genial artista español Pablo Picasso.

Espacio panorámico

Según explica la comisaria adjunta, Sarah Bancroft, «el artista configuró en Berlín una instalación de este tipo para crear un espacio panorámico» en el que el espectador se hiciera cargo de un torbellino de imágenes figurativas y abstractas. Titulada 'El nadador en la abrumadora economía', la presencia de esta obra de madurez de Rosenquist sirve además de preámbulo a la muestra retrospectiva que este mismo museo le dedicará a partir de mayo.

«Esto es el arte pop y su después», explicó la conservadora, en referencia a la abundante cantidad de piezas realizadas mucho tiempo después del apogeo de este arte, que discutió las viejas categorías plásticas en favor de los modelos de producción de obra múltiple.

Rosenquist nunca ha abandonado la pintura, como tampoco Robert Rauschenberg (Port Arthur, EE UU, 1925), que empezó por reaccionar contra el expresionismo abstracto y precedió al pop art. Del mismo autor es 'Barcaza', un cuadro de 1963 que ofrece una mezcla perfecta de figuración pop, fruto de la estampación de motivos que remiten incluso a la 'Venus del espejo', y materia abstracta. Es la pieza más cara de las compradas por las instituciones para el Guggenheim Bilbao, adquirida a medias con Nueva York por casi 6 millones de euros.

Detalle de galerista

La muestra, que es posible gracias al apoyo de la BBK, incluye dos grandes cuadros de 1979 de Andy Warhol, el más salvaje y osado 'exponente clásico' del arte pop: 'Ciento cincuenta Marilyn multicolores', de la colección de Bilbao, y 'Gran pintura de Mao', obra en depósito temporal del galerista Bischofberger. Ambas, características del Warhol en la cima, miden más de 10 metros y están serigrafiadas con imágenes repintadas de la recordada actriz y del histórico líder comunista chino.

De Roy Lichtenstein (Nueva York, 1923-1997) se exhibe el histórico 'Preparación' (1968), un cuadro que muestra la maquinaria de la guerra -de reminiscencias poscubistas y futuristas-, aunque plasmada en puntos como los de las imágenes de prensa de las viejas rotativas. De este mismo artista se exhibe también 'Interior con pared de espejo', un cuadro de 1991 de una infinita poesía doméstica gracias a la esquematización propia del lenguaje del cómic, con cuyo empleo rechaza la división convencional entre el buen gusto y el mal gusto, entre arte de calidad y arte sin valor.

Vuelve el 'barco navaja' de Oldenburh

‘El barco navaja’ de Claes Oldenburg (Estocolmo, 1929) y su esposa Coosje van Bruggen (Groningen, Holanda, 1942) es una de las obras tridimensionales de la muestra, aunque dotada de un colorismo propio de la pintura. Fue presentada por ambos en Venecia, en 1985, en el marco de un un espectáculo con actores donde el artilugio flotaba en las aguas.

Estuvo en ya en el Guggenheim Bilbao en 1997-98, durante la muestra inaugural del museo, con su movimiento de remos y hojas cortantes y otros dispositivos propios de la popular navaja multiusos originaria del Ejército suizo.
Tiene un aspecto que recuerda a las representaciones de antiguas naos griegas y romanas. Junto a ella, se alza la obra ‘Tres venus españolas rojas’, de Jim Dine, con las que el artista retoma la figura de la ‘Venus de Milo’ y la traslada en poliestireno al olimpo del arte moderno, a una altura de 7,62 metros.

También tiene su tridimensionalidad el cuadro ‘Casa II’, otra soberbia e irónica representación de una bonita vivienda unifamiliar de Lichtenstein, en la que juega con la capacidad visual del espectador. Otro cuadro de Rauschenberg –‘Excesos de rodeo’, de 1988– está hecho con objetos metálicos que representan a Pegaso, el mítico caballo alado.




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