- RETRATO
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ANDY WARHOL
'All Tomorrow Parties'
Por ANA LAURA ALÁEZ
Una de las cosas más fantásticas que hizo Warhol
fue romper con la idea de autenticidad, anuló el rancio
concepto aún hoy cuestionable para muchos de
que únicamente aquello que saliera directamente de las
manos del artista fuese considerado una verdadera obra de arte.
Consiguió milagrosamente tener alrededor un grupo de gente
a sus órdenes, que colaboraban, compartían y se
entregaban a los caprichos del misterioso albino.
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| ÁLVARO SÁNCHEZ |
Emile de Antonio en el libro Edie de Jean Stein
y George Plimpton dice: «Andy era como el Marqués
de Sade; su presencia era el agente liberador que hacía
que la gente viviera sus fantasías y se desnudara o, en
algunos casos, hicieran cosas muy violentas para conseguir que
les mirase».
Tenía un don especial para aglutinar a la gente más
chic del momento. Era tan consciente de lo que ello representaba
que se obsesionó con grabar y fotografiar todos los eventos.
Sabía que aquellos momentos intrépidos y aparentemente
superficiales se iban a convertir en historia. Las paredes plateadas
de la Factory fueron testigos de muchos de los cuales hablamos
ahora.
¿ Qué ofrecía Warhol para reunir a gente
tan especial?. El fue quien creó el adjetivo superstar,
un título que otorgaba únicamente a las personas
que tuvieran un rasgo característico, que fueran una pieza
indispensable para construir su mundo, el mundo de Andy. Viva,
una de sus superstars afirma: «Andy estaba en aquella fiesta.
Yo me armé de valor y le pedí que me dejara hacer
una película. Pensé que haría algunas películas
de Warhol y me convertiría en una gran estrella de Hollywood,
empezando desde abajo, siendo Andy el primer peldaño hacia
mi increíble y definitiva gloria, hacia la fama, la riqueza
y el estrellato. Andy dijo: 'Si te quitas la blusa, puedes hacer
una película mañana. Si no te la quitas, puedes
hacer otra'. Yo tenía miedo de que si no me quitaba la
blusa, al día siguiente me olvidaría completamente.
Así que me puse unas tiritas de esas redondas en los pezones
y me quité la blusa. Me adoraron; todos pensaron que estaban
viendo una técnica interpretativa increíble».
La falsa timidez del artista le excusó de ofrecer sus
rasgos, prefería observar a ser observado. Representa
la Cultura del Voyeur: mirar sin participar y sin embargo, saber
que lo que está sucediendo es por y para ti. Se ha cuestionado
cómo no la sexualidad del príncipe de
hielo...La respuesta general ante los adjetivos habituales -straight
o gay- es otra: simplemente voyeur.
El travieso artista se convierte en el amigo de una de las estrellas
más rutilantes de finales del siglo XX: Basquiat. Warhol
nos habla de su propia sexualidad indirectamente: «Quedé
con Jean- Michel para hacer gimnasia con Lidija (taxi $5). Jean-Michel
huele mal. Es como Chris, que cree que es muy sexy oler a sudor
cuando haces ejercicio, pero no es nada sexy. Eso del mal olor
me ha hecho pensar en mi vida y creo que no me pierdo nada del
otro jueves».
El rey del pop trató la seducción como una celebración
perpetua en fiestas y reuniones que generaron sin pretenderlo
la Cultura del Club. Los sesenta fueron unos años muy
creativos, cualquier acto social se convertía en una excusa
para expresarse estéticamente: quien llevara el modelito
más extravagante era el mejor, se convertía en
alguien, el vestido transgredía los estratos sociales.
Ese maravilloso título de una de las canciones de la
Velvet Underground, All Tommorrow Parties, cantada por
la andrógina voz de la rubia Nico, es un verdadero himno
de la época. La propia Nico contó como en el día
de la presentación de ese disco Warhol era el productor
del grupo le pasó el micrófono a Andy, y este
más nervioso y lívido que nunca fue incapaz de
articular palabra, por lo que sacó unos plátanos
adhesivos de su bolso y los empezó a colocar en el vestido
inmaculado de Nico: construye tu propio atuendo, se podría
leer como consigna. Una voz histérica femenina le espetó
si aquello era lo único que sabía hacer, que al
menos pintara con sus manos, que no le pagaban para eso.
Sí, hubo entre el público e incluso entre sus
amigos , muchos detractores. Warhol mitificaba a sus ídolos,
necesitaba iconos a los que admirar...y copiar, era el fan número
uno. Cuando aún se llamaba Andrew Warhola estuvo agazapado
en la puerta de la casa de Truman Capote durante un buen tiempo.
Era como si quisiera absorber una extraña energía
de aquellos que triunfaban, como si considerara dioses a los
humanos que sabían expresarse. Recibió el más
profundo desprecio de Capote y unas groseras palabras de la madre
alcohólica de éste.
Más adelante Truman pasaría a pertenecer al
mundo del ya reconocido Andy Warhol. Aún así, las
palabras que Truman Capote le dedica son muy reveladoras: «Le
ofreceré una interesante analogía. ¿Ha leído
'El corazón es un cazador solitario', de Carson McCullers?
En ese libro, según recordará, hay un personaje
sordomudo, Mr. Singer, una persona que no se comunica con nadie
y que finalmente se revela sutilmente como una persona vacía
y sin corazón. Sin embargo, como es sordomudo, simboliza
algo para la gente desesperada. Van a verle y le cuentan todos
sus problemas. Se aferran a él como si fuera una fuente
de energía, como una especie de figura semireligiosa en
sus vidas. Andy es una especie de Mr. Singer. La gente perdida
y desesperada se acerca a él buscando la salvación
y Andy no hace más que estar sentado como el sordomudo,
con muy poco que ofrecer».
El consumo constituía buena parte de su creatividad
y forma de vivir. No sólo la representación del
objeto de consumo era su delirio. Él mismo se convirtió
en un comprador y coleccionista compulsivo. La Cultura del Shopping
para él suponía una buena inversión de tiempo
y dinero. Llegó a tener tantas cosas que le crearon muchos
problemas por su estricto sentido del orden. Guardaba en cajas
muchos de los objetos que se convertían en símbolos,
todo le recordaba a algo, las llamaba cajas del tiempo. Esa necesidad
de poseer, de aprehensión de las cosas habla mucho de
esta figura mítica.