No es otra cosa que un cocido servido al revés. El
más famoso es el que oficia Maruja Botas, que sirve en
un precioso local, más parecido a una casa particular
que a un restaurante. Siempre exige reserva, lo que garantiza
su calidad, ya que nunca está pendiente de la concurrencia
imprevista. Claro que exige seis comensales (o pagar esa cantidad
de alimentos mínimos para la preparación).
El cliente debe llevar el vino a no ser que quiera meterse
un peleón, que regará cantidades ingentes
de morcillo, pie y oreja de cerdo, tocino, chorizo, gallina y
varios trozos de relleno. Luego, una inmensa fuente de garbanzos
con berza y demás. Y de último, la sopa, suculentísima.
Y un bol de natillas, más un pedazo de bizcocho maragato,
etc, por 2.200 pesetas.
Casa Maruja. 24718 Castrillo de Polvazares (León).
Calle Real, 24 T 987691065. Cierra: septiembre.