La patata es, después de los cereales, el alimento
que más se consume en el mundo. Desde hace siglos evitan
el hambre, por su baratura y versatilidad, cocinándose
de mil formas, siendo la tortilla su fórmula reina, a
la que siguen las guarniciones fritas, asadas, cocidas,
en puré, etc. y los guisos, en los que asumen todo
tipo de ingredientes. No es extraño, por tanto, que desde
que llegaron de América, su consumo se haya extendido
por Europa, África, Asia y Oceanía, contribuyendo
a lo largo de la historia a paliar hambrunas. En la actualidad,
cada ciudadano consume aproximadamente 60 kilos al año.
Este dato contrasta su arraigamiento con la poca cultura que
tenemos de la patata y con la vulgarización productiva
a la que está sometida, lo que origina que sea un manjar
al que no le damos el valor que se merece y podría adquirir.